¿Tenemos los medios de comunicación que nos merecemos?

Hemos caído en manos de unos medios de comunicación transmisores de miseria intelectual, mentiras flagrantes y una constante manipulación de la realidad, mucho más sutil y eficaz de la que imaginó Orwell en “1984”.

Basta ver los periódicos, escuchar los “partes” de la radio, o ver los informativos televisivos de ayer y hoy; Venezuela, Rusia, Filipinas y el último atentado de ETA como ejemplos.

Hugo Chavez ha sido asimilado a un dictador repetidamente, pero cuando pierde el referéndum para cambiar la Constitución (a su medida, eso es cierto), se dice que su reforma ha sido tumbada. Nada importa que haya sido un proceso electoral limpio antes y después, porque lo que interesa es que quien fue mandado callar se confirme como dictador, y ahora como perdedor.

Pero Putin, que elimina a sus adversarios, les prohibe la participación en las elecciones, y que impide la presencia de observadores europeos, es recibido y reconocido como un “lider” y el sistema que mantiene no es cuestionado; y la presidenta de Filipinas, acusada de continuos fraudes, que es recusada por la mayor parte de su país, es recibida como en España como gran amiga, por nuestro jefe de estado y por el jefe de gobierno.

Curiosas formas de entender lo que es ser democrático, o representativo, ….

Y finalmente, la vomitiva forma de presentar el asesinato que este fin de semana cometió ETA en el sur de Francia. Nos tragamos impasibles la descripción del atentado, cuando los testigos, o están huidos, o muerto o en coma profundo; se supone que un “cruce de miradas” que nadie ha podido relatar fue suficiente para que asesinos y guardias de paisano se reconocieran, para acto seguido darse la espalda. Nadie se cuestiona que lo fortuito en estos casos es lo improbable, que si estos guardias vigilaban a alguien, fácilmente pudiera haber sido a sus propios asesinos… en fin, que preferimos el sentimentalismo de las recurrentes imágenes del dolor y la desesperación de sus padres (que merecen todo el respeto y apoyo, como también intimidad), a exigir que nos cuenten la verdad. Como también les permitimos que en un titular indiquen “ANV y Batasuna rechazan condenar la acción criminal”, y en el desarrollo de la noticia digan que ambas formaciones “eludieron ayer condenar…”; ¿somos conscientes de la diferencia básica, fundamental, cualitativa, de ambas afirmaciones? ¿reconocemos que rechazar y eludir son dos términos que difieren profundamente, siendo el primero una actitud clara, y la segunda una suposición del que escribe y una ausencia de declaración?

Pero basta ir al nada sospechoso “Le Monde” para encontrar declaraciones de Batasuna que no aparecen en nuestros medios, como la que figura en http://www.lemonde.fr/web/article/0,1-0,36-985018,0.html, “el atentado…. pone en evidencia la necesidad que tiene el Pais Vasco de abordar con urgencia un escenario democrático, un escenario que vaya más allá del conflicto”. Lo que sorprende es que Batasuna califique el hecho de “atentado”, lo cual nunca ha aparecido en nuestros medios.

Por favor, analicemos las noticias que leemos, pensemos sobre ellas, no nos quedemos en la superficie y reaccionemos como marionetas, ante estímulos pensados para dirigir nuestras respuestas. Todo esto me recuerda unas palabras que escuché en una grabación de archivo, que pronunció el difunto crítico de cine español, Alfonso Sánchez al respecto de la censura en España (en 1972); “Cada cultura tiene la censura que se merece”.

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