Nos ha dejado A.C.Clarke

De mis años de adolescencia tengo como recuerdo imborrable las tardes de lectura de la buena Ciencia Ficción que tuve entre mis manos desde que una recopilación de Asimov me introdujo en ese mundo de anticipación, que ya había saboreado en la televisión con Star Trek (Viaje a las estrellas, para mí entonces).

Pero si la vieja CF de los años 30 y 40 del siglo XX era buena, descubrir 2001, Una odisea en el espacio, no sólo me confirmo en el gusto por el cine, sino que me introdujo en la lectura de Clarke. Durante cerca de 5 años alterné a Asimov y a Clarke atravesando las Fundaciones y todas las etapas de la ciencia llevada a la predicción; ellos me prepararon para entender a Lem, Dick o Bradbury, pero estoy seguro que nunca hubiera podido comprender bien la magia que transcurría en Macondo si no hubiera navegado antes sobre Europa intentando comprender a HAL.

Recuerdo que el mismo año leí cuatro libros fundamentales; 1984 de Orwell, 2001 de Clarke, Cien años de soledad de García Marquez y Cinco lecciones de metafísica de Zubiri. Tenía 15 años, y estaba convencido que quería ser astrofísico. Buscaba comprender el mundo, lo que había más allá, lo incomprensible, lo fantástico; aquel año diseñé una nave estelar, imaginé como sería su tecnología, y como sería su orden social. La magia de lo fantástico, compaginada con la realidad soñadora de la tecnología y la ciencia, la búsqueda de Dios y la comprensión de la realidad, todo ello para un cambio a mejor de la sociedad que me rodeaba…

Ese optimismo se respiraba en las páginas de Clarke. Yo no era consciente entonces, pero me ayudaron a lanzar mi mente más allá. Cuando escucho el pesimismo es mi hijo mayor, me duele, porque creo que es una edad, la adolescente, que precisa de un motor potente que te lance hacia delante. Yo lo encontré en sus cuentos y novelas, en parte, y por esa parte mi agradecimiento póstumo.

Deja un comentario