Peter Singer y su imagen pobre de Dios

Peter Singer escribe muy bien sobre ética, pero parece meterse en lugares pantanosos para él al tratar determinados temas. En particular me refiero a ¿El Dios del sufrimiento?, columna que apareció hace unos días en El País.

Es muy interesante sí, y como creyente me parece motivador, no sabría decir si divertido. Es un debate muy antiguo este, y me pregunto por qué insistimos en preguntarnos por un dios como ese. Manejamos constantemente conceptos de lo divino que son más mágicos que otra cosa, y cuando digo mágicos me refiero a mezclas de herramientas para dar respuesta a cosas que no entendemos o no queremos entender.

El sufrimiento y Dios tienen que ver, pero no porque uno sea causa del otro y viceversa, sino porque creemos que en él no hay sufrimiento. La naturaleza ni es mala ni es buena, es la que hay, y los acontecimientos naturales no tienen una relación con Dios. Singer sigue pensando en ese dios al que recurrimos para pedirle que no permita cosas, todopoderoso. Pero ese es un pantocrator medieval, mesopotámico, que se invoca para que evite, actúe en lo físico desde lo inmaterial; magia. Le culpamos del dolor y las desgracias, de la pobreza, de la mala suerte; magia. Situamos nuestra relación con él basada en la posibilidad de la virginidad de una embarazada, en vez de en el mensaje que se transmite sobre él. Importa más venerar una imagen, que sentir como propios los problemas de otros.

Al leer el artículo de Singer, siento hastío de un debate obsoleto, en el que ateos y defensores de ciertas formas de creer en un dios se enzarzan con placer. Pero realmente ese no es el debate que me interesa.

La libertad de la persona le permite ser responsable, y le permite aceptar, comprender, amar. Y le permite creer más allá de lo evidente. Dios, a parte de que lo veamos como cristianos, musulmanes, judíos, … es mucho más que esa batería de recursos mágicos. Es un espejo que nos devuelve la imagen de lo que podríamos llegar a ser; y ojo, Dios es el espejo, no la imagen que vemos…. Y esa imagen la vemos constantemente tod@s, seamos ateos o creyentes, cada vez que nos miramos en los ojos de los demás.

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