Los medios y el fútbol.. y 2

Lo he intentado, de verdad. He intentado de una parte no escribir sobre esto, y luego hacerlo lo más tarde, pero es que es inevitable. Ahora España es la mejor selección de futbol del mundo.

A parte de toda la parafernalia que podamos haber visto, oído y leído, al rededor del evento europeo de fútbol, y de la victoria de España en la final, tenemos todo lo que ha dado de sí el tema en los análisis políticos que se han hecho al rededor del tema, declarando no querer politizarlo, pero declarandose incapaces de evitarlo.

La crisis, el congreso del PP, el plan Ibarretxe,… todo quedó mediatizado por la marcha de la Eurocopa, sobretodo este último tema coincidente con la resaca de la final. Y claro, todo relacionado con el uso de los símbolos nacionales en las celebraciones. Por primera vez en casi 80 años, la bandera se ha utilizado de forma unánime para celebrar algo, sin que resultara marcada por sus diversos abusos políticos. Incluso el catártico grito en Colón de Villa (nieto de rojos), ¡Arriba España! fue glosado en diversos medios como una demostración de la curación de las heridas.

¿Pero como podemos considerar que no ha sido politizado su uso? Todo lo acontecido durante la Eurocopa ha sido convenientemente utilizado por parte del poder y los medios, para suavizar todas las píldoras intragables que se podían ir agregando; para demostrar la unidad de España; para demostrar que los españoles saben disfrutar y enorgullecerse de ser españoles…

¿Pero es que a alguien le puede resultar un demérito ser español? Quizás pueda ser que le suceda a aquellos de los que hay que defender la lengua castellana, ¿aquellos que proponen referendums y selecciones de fútbol con otros colores?

Reconozco que el fútbol me gusta en dosis pequeñas, y a ser posible si juego yo. Verlo tiende a aburrirme, salvo en mundiales y torneos de selecciones, en los que toca ir siempre con el más débil, que es el que suele derrochar ganas y juego. Además reconozco, que me gusta ver a la selección chilena; pero también reconozco que no me siento más chileno o menos cuando gana, pierde, o simplemente juega. No necesito el circo para divertirme, y menos para olvidarme de mis problemas.

Y cuando lo quieren hacer además de forma flagrante, me indigno. Y si tengo que alegrarme de algo, es que a quien denostaron más, a quien consideraron que llevaba a la selección al matadero, les ha dejado plantados por un equipo turco justo antes de la final. Cuando se humilla a las personas, el juego pasa a ser negocio; negocio de inversores inmobiliarios, petroleros, o gobiernos.

Ahora los españolitos de a pies se van euforicos a sus vacaciones estivales; que otros gestionen la crisis.

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