Derecho de información vs Dignidad de la persona

Me van a permitir un breve paréntesis, pero es que el tema me parece serio y en consonancia con mi constante referencia a los medios de comunicación.

En relación con el accidente que acabó con el verano y la vida de 154 personas en Barajas hace ahora un mes, hemos tenido desde hace unas 36 horas un nuevo esperpento, esta vez de índole ético.

El País ha entrado en conflicto desde el jueves por la noche, cuando se decidió a colgar las escenas del accidente de Barajas, poniendo la dignidad personal de todos los involucrados en el accidente y su investigación en contraposición al derecho de información (y a su libertad correspondiente). Hace mucho que los medios de comunicación abandonaron en nuestros países enriquecidos la defensa de la libertad de información, si no era la que les permitía informar de lo que fuera a costa de quien fuera y por encima de cualquier tipo de dignidad o derecho. No es lo mismo informar desde un medio guatemalteco o chino, donde tu vida tiene un precio muy bajo, a hacerlo desde cualquiera de los medios españoles, franceses o alemanes.

Conseguir la famosa grabación por los medios que fuera (lícitos según el editorial «El juez, a su tarea» de hoy) y colgarla, a pesar de las dificultades en la comisión de investigación, el secreto de sumario o la dignidad de los fallecidos, sus familias, los trabajadores de la torre de Barajas, … es un ejercicio de vanidad y desprecio a su propia dignidad personal por parte del director y los responsables de El País y todos los demás medios, que criticándolo o no, incluyeron en sus web la grabación.

Es cierto que debemos estar informados, pero verazmente. Es cierto que hay libertad de información, pero para ejercerla responsablemente. Veracidad y responsabilidad exigen que nuestros medios nos informen sobre las violaciones a los DDHH, sobre el hambre, sobre el malgasto en nuestros países, sobre las alternativas al sistema, sobre los atentados al medio ambiente, sobre el coste medioambiental que supone la edición en papel de su diario, sobre las inversiones (todas) del grupo de empresas propietario del diario, de la familia real, y quien resulte de interés nacional, sobre las inversiones y empresas armamentísticas españolas (de las que nos beneficiamos todos via impuestos),… en fin, hay tantas otras cosas que realmente reclaman veracidad y responsabilidad por parte de un rotativo como El País, que verles reclamarlo por el tema que nos ocupa, me hace pensar que les mueve más el deseo de vender más y mejorar en sus prospectivas de medios, a costa de lo que sea; y lo que sea, hoy incluye el morbo del público en general. Estoy hablando de sangre, destrucción, asesinatos y escándalos. Que las noticias en nuestros medios están plagadas de sucesos y ausentes de información; que tras el accidente de Barajas, toda la información iba dirigida a destapar todos y cada uno de los incidentes que suceden en los aeropuertos, a ponernos en primera plana todos los accidentes aéreos que se suceden a lo largo del planeta, y a generar con ello una conciencia general de inseguridad.

Sí, les acuso directamente de utilizar y aprovechar la libertad de información que les otorga el derecho constitucional, para su propio interés y de quien les financia. De fomentar un estado de opinión y de ánimo que oculte, maquille o disculpe, actuaciones que nos afectan gravemente, como que los estados acudan en defensa de bancos y constructoras, con el dinero de los fondos públicos, o sea de todos y todas, y no lo haga en defensa de quienes entran en morosidad por culpa de esa misma crisis, y se ve acosado por aquellos que se benefician de las ayudas estatales. Eso sería malsonante, y preocuparía de forma inadecuada.

Sí, les acuso de abusar de posición de poder y de indignidad. Entre morir por informar e informar gracias a la muerte ajena, hay un abismo que todos ustedes han cruzado.

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