Matthew Lipman ha muerto

Esta es la nota de prensa que ha emitido la IAPC. El mundo del pensamiento y de la Filosofía para Niños está de luto, pero debemos alegrarnos de todo lo que este hombre legó a la historia del pensamiento y a la actividad más preciada; pensar y ayudar a los demás a hacerlo.

Dr. Matthew Lipman, creator of the Philosophy for Children movement and Professor Emeritus of Montclair State University, passed away on December 26, 2010 at his residence in the Green Hill Retirement Community in West Orange, New Jersey. Lipman was born August 24, 1923 in Vineland, New Jersey. He served in the U.S. Infantry from 1943 1946 in France and Germany, and was awarded two bronze stars during the Second World War. His experiences helping to liberate concentration camps in Germany is recounted in his autobiography, A Life Teaching Thinking.
Lipman studied at Stanford, Columbia, the Sorbonne in Paris and the University of Austria, earning his Ph.D. in philosophy from the University of Columbia in 1954. His dissertation, later published as What Happens in Art (1967) drew on the work of John Dewey, with whom Lipman conversed, and who complimented the dissertation. Lipman became a Professor of Philosophy at Columbia and chaired the Department of General Education at Columbia in the 1950’s and 1960’s, during which time he also taught at Sarah Lawrence College and the City College of New York.
Lipman’s experiences teaching philosophy to college students and adult education students, and witnessing the political upheaval that took place on university campuses around the country in the 1960s, convinced him that learning to think critically, to inquire about philosophical questions and to form reasonable judgments should begin much earlier. In 1969, with the support of the National Endowment for the Humanities, he began writing his first philosophical novel for children, Harry Stottlemeier’s Discovery, which was piloted in public schools in Montclair, New Jersey. In 1972 Lipman left Columbia for Montclair State College to further develop his ideas of what came to be known as “Philosophy for Children.” In 1974 he established the Institute for the Advancement of Philosophy for Children (IAPC) with co-founder Ann Margaret Sharp, and for the next three decades, Lipman became a national and a world leader in the fields of critical thinking, pre-college philosophy and educational reform.
Philosophy for Children became nation-wide movement, with workshops organized in every state through the National Diffusion Network of the Department of Education. The movement also spread around the world, with local and national organizations in over forty countries, and regional associations in Europe, Latin America and Australasia. Lipman’s curriculum has been translated into dozens of languages, and in 1985 the International Council for Philosophical Inquiry with Children was founded in Copenhagen.
Lipman’s academic career involved teaching courses in philosophy and education, writing the world’s first systematic pre-college philosophy curriculum, creating masters and doctoral programs in Philosophy for Children, conducting empirical research on children’s thinking and philosophical inquiry, founding the journal Thinking, conducting conferences and professional development workshops, acquiring research grants, and writing scores of books and journal articles. He retired from Montclair State in 2001 but remained an active scholar, publishing numerous articles and interviews, and writing his autobiography, which was published in 2008
In 1952 Lipman married Wynona Moore (1932-1999), the first African-American woman to be elected to the New Jersey Senate (1971) and the Senate’s longest-serving member at the time of her death in 1999. The Lipmans had two children, Will, who died in 1984, and Karen, who lives in Georgia. In 1974, Dr. Lipman married Theresa Smith, who passed away in 2006.
A viewing will be held on Monday, January 3, 2011 from 5:00 to 7:00 PM and a funeral service will take place on Tuesday, January 4th, at 10:00 AM at the Hugh M. Moriarty Funeral Home, 76 Park St., Montclair, NJ. In lieu of flowers donations can be made to the Institute for the Advancement of Philosophy for Children through the Montclair State University Foundation. Contact Joe Oyler at oylerj@mail.montclair.edu

El estado miente, la prensa miente.

Parece una afirmación excesivamente tajante y proveniente de un anti sistema… pues será verdad. Es cierto que yo no me dedico a quemar coches o a lanzar piedras, pero intento ser tajante y desde luego estoy contra el sistema imperante hoy.

Es vergonzante que usemos dobles raseros continuamente, y según nos interese confiemos en alguien o no, o bien nos consideremos una cosa o la otra. Me ha dejado de piedra la manera en que la prensa y el estado han desdeñado el último comunicado de ETA, considerándolo vacío, no concluyente, absurdo, más de lo mismo, y una larga serie de descalificaciones más encaminadas obviamente a mantener el status quo actual, que a intentar dar una solución al problema que se vive en Euskadi. La razón; su palabra no tiene valor y las pruebas inconsistentes, igual que la palabra de todos los que demandan una solución.

Pero la cosa cambia si lo que dicen interesa en algún sentido. Ahí la palabra de un asesino cobra un valor extraordinario y permite descalificar no sólo a un presidente sino a un país entero. En ese momento se vuelven inapelables las pruebas y consistentes las palabras. Aunque estas sean vertidas en interrogatorios, tienen la confiabilidad que les otorga la justicia (en minúsculas, obviamente).

¿Como es posible este doble rasero? Pues será por el interés. Ahora se nos olvida que nuestro estado estuvo implicado en la organización de un golpe de estado contra ese mismo país; que fuera otro gobierno y de otro partido no exime de responsabilidades, ¿no? De eso ya no queremos acordarnos. Tampoco queremos mirar hacia la venta de armas. Somos uno de los países que más se enriquece con el nefasto negocio de la fabricación y venta de armamento, pero rechazamos la violencia terrorista… que utiliza armas, que no existirían si no las fabricáramos.

Por cierto, también el estado venezolano miente y está interesado, no vayan ahora a llamarme chavista. Aunque dará igual, le darán la vuelta al argumento. Me ha pasado recientemente en el blog de una amiga, hablando de educación en casa, donde una persona cuasi anónima se ha permitido criticar mi Fe considerándola inconsistente… ya que me presentaba como cristiano que ha apostasiado de la institución religiosa llamada Iglesia Católica. En fin, que suelo terminar arrastrado por el lodo… como en el tango.

Libia no está en los medios

Es sorprendente como conseguimos que los países “existan” o no por el simple hecho de aparecer o no en los medios. Sucede también con las personas, o más bien con los personajes, diferencia nada desdeñable entre las dos formas de entender el “prosopon” griego.

Y en el caso de los países, en una época en que la información sale por debajo de cada tecla a raudales, no deja de admirarme que sean apenas un 10% de los países del planeta los que son referidos y noticiables. Y en ese porcentaje no está Libia, como tampoco ninguno de África, excepción hecha de Marruecos, y de Sudáfrica durante el Mundial de fútbol pasado.

En realidad sólo recibió una mención cuando recientemente Gadhafi visitó Italia. Aquí solo se mencionó el que invitaba a unas mujeres a un seminario sobre el Islam, y que éstas habían sido seleccionadas por una empresa de modelos. Nada de lo que hiciera o negociara con Berlusconi tuvo su eco, aunque hace un par de días se habló un poco sobre el banco italiano Unicredit, del que es socio mayoritario Libia. Detengámonos un momento sobre esto. Cuando decimos “Libia”, nos estamos refiriendo implícitamente al estado libio. Normalmente, en eso que llamamos “mundo civilizado”, el estado es un ente abstracto, del que todos formamos parte, y del que nos beneficiamos indirectamente a través de los servicios que nos presta, o mejor dicho, que nos devuelve a cambio de los impuestos. Pero hay mucho de lo que hace el estado de lo que no somos conscientes, como por ejemplo ser parte en empresas, bancos, y todo tipo de actividades lucrativas. En el caso libio deberíamos decir más exactamente que quien es socio de Unicredit es el pueblo libio, cada uno de sus habitantes. De la misma manera que el muy lucrativo negocio de la explotación pretrolífera por parte del estado libio, reporta beneficios que se reparten efectivamente (como ya he mencionado en artículos anteriores), de la misma manera su presencia en Unicredit les reporta beneficios a cada uno de ellos, ya que a través de ese banco se garantizan los fondos para las explotaciones petrolíferas.

Estos pequeños detalles que se soslayan a la hora de informar, tienen unas consecuencias directas en nuestra forma de asumir aquello de lo que somos informados. Y sobretodo, crea opinión. En el caso de Libia, existe una asociación directa en occidente entre el nombre del país y el de Gadhafi. En consecuencia lo que se asume por parte del informado es que Gadhafi es el que se beneficia de su presencia en Unicredit. Eso mismo me sucede a mí desde que regresé de Libia; todo aquel al que le explico mi relación con la Academia de Pensamiento Libio, me hace saber su opinión sobre el peligro que tiene el que se me relacione con Gadhafi, o bien me indica que estoy trabajando para él.

Quizás lo que suceda es que he tenido contacto directo con las personas que forman la Academia, he estado en el país, y ahora tengo un criterio que me permite discernir mejor como se desarrollan las cosas en un determinado lugar. A mí me ha servido para relativizar aún más lo que entendemos en occidente por “civilizado”, “democrático” o “progresista”. Me ha confirmado en la idea de que en todas partes “cuecen habas”, también aquí, bajo nuestras propias papilas olfativas, y que no podemos disfrutar con las pajas ajenas, dejando en el aire (con el peligro que ello supone) las vigas propias. Deberíamos preocuparnos por conocer algo de lo que le sucede al resto de la humanidad, para poder empatizar mejor con sus problemas que son ineludiblemente los nuestros.

Publicado en EuromundoGlobal

Paseando por Trípoli

El turista es un paseante nato, lo que sucede es que hay paseantes que pasan y otros que observan. Yo prefiero encuadrarme entre estos últimos. Miro a la gente, miro las tiendas, los precios; lo que se ofrece y lo que no en comparación con otros países y con el mío. Como se relaciona la gente por la calle, como circulan lo coches, y las diferencias comparativas de formas de vida entre los diversos lugares que conozco. Y eso tuve oportunidad de hacerlo en Trípoli y compararlo con otras ciudades de Marruecos, Senegal, Ecuador, Francia o España.

Lo primero que saltó a mi vista fue una ausencia. Hay pocas ciudades en el mundo donde no encuentres niños y niñas pidiendo por la calle, o madres con sus hijos a cuestas, o ancianos o personas con alguna discapacidad. En los siete días que estuve, en los que recorrí todo el centro de Trípoli, paseé por la Medina Kadima, y visité varios barrios, no vi más que a un anciano ciego que pedía limosna en la Medina el viernes. No es algo habitual no encontrarse con la pobreza de golpe, y aunque la Medina, en sus calles más interiores, se encontraba en unas condiciones deplorables de conservación, la gente parecía al menos, mantener unos estándares de vida aceptables. Cabría pensar que esto se debiera a políticas de “barrido” de las calles para evitar el encuentro con el turista, cosa habitual en las ciudades europeas, pero para eso deberían haberse dado otros dos factores, que no se daban.

Uno, es la presencia de turistas. Éstos se encuentran en pequeñas cantidades en las zonas de restos arqueológicos y en algunas zonas de la Medina en Trípoli. Siempre en viajes organizados, casi ninguno en solitario. El otro factor es el policial. Probablemente es la ciudad donde menos policías he visto en mi vida. Hay una policía de tráfico que intenta controlar algo realmente incontrolable, como es la circulación, en un país donde las autovías tienen el cambio de sentido en la mediana, justo en el carril de más velocidad, y donde la disciplina de carril es inexistente; pero su presencia es constante en las vía principales y en los cruces en las horas punta, vestidos de blanco, como antiguamente en las grandes ciudades de España. Y existe una policía de “turismo”, que está encargada de vigilar que a los turistas no se les robe. Su número es escaso, y su presencia más disuasoria que punitiva. Luego unos soldados a la puerta de los cuarteles. Nada más. Nada de policías patrullando las calles. Tampoco me sentí observado ni me sentí en riesgo de ser asaltado.

Frente a este panorama, le cuesta a uno asimilar como se consigue una situación así. En ningún lugar del África que he visitado, había visto recoger la basura diariamente o me había sido difícil ver un coche antiguo y destartalado; aquí tienen golpes y rozaduras (adivinen por qué), pero no tienen 20 años o más, como en Marruecos y Senegal. Si nos fijamos en el Índice de Desarrollo Humano que el PNUD emitió en 2009 sobre datos del 2007 (4 después del fin del embargo), Libia se encuentra en la lista de los países con un IDH alto, en el puesto 55 de 179 con un índice de 0,847 (Argentina es el 49 con 0,866, Chile el 44 con el 0,878 y España el 15 con un 0,955; Brasil el 75 con el 0,813, Rusia el 71 con 0,817 y Venezuela el 58 con el 0,844 por el lado opuesto), ocupando el primer puesto si lo analizamos por continentes, y miramos África.

Quizás todo esto sean apreciaciones personales, pero es en ellas en las que se puede uno basar para sacar conclusiones sobre el presente y el futuro. Una mirada de paseante me ha permitido vislumbrar un país con opciones, que ha arriesgado mucho por tener un sistema político diferente, con sus pros y sus contras. Unos lo verán medio vacío, yo prefiero verlo medio lleno.

Texto aparecido en EuroMundoGlobal

El tesoro de unas ruinas

Una de las maravillas de Libya es su tesoro en restos romanos. Sólo paseando por las avenidas de los restos de la antigua Roma en la actual he visto algo similar a Leptis Magna. Se trata de una gran ciudad parte de la antigua Tripolitania, en la que aún se aprecian la grandeza de sus avenidas, baños, foros y basílicas. Admirar el arco de Séptimo Severo a la entrada de la ciudad, sobre el cruce de calzadas que provienen del interior, de Alejandría y de Sabratah, es un espectáculo, se haga desde la altura por donde se llega o desde el mismo cruce de rutas, a su sombra, sentado en sus estrados.

Grandes cantidades de restos de columnas y murallas se apilan en su interior. Y aunque hay un aparente desorden, poco a poco puede uno fijarse en que hay un criterio en esos cúmulos de piedras, y es que hay una empresa italiana especializada en reconstrucciones que ha firmado un acuerdo con el estado libio para comenzar a levantar lo que está caído. El día que terminen se podrá pasear por un foro porticado con grandes columnas, o introducirse en el frigidarium de los baños, a la sombra de grandes bóvedas. Y uno se admira, y se pregunta por el dinero inmediatamente.

Ruinas son también, aunque orgánicas, las que dan a Libya su riqueza actual. Aunque sabemos ya que el petróleo se acaba, ese declinar en la producción durará mucho tiempo, y hay lugares como el subsuelo de este país que albergan grandes cantidades de él, al igual que reservas de agua dulce. Y ese tesoro se administra de forma que revierta en el país y la población. Hay todo un entramado industrial alrededor del petróleo que genera beneficios, y estos revierte de muchas maneras a la población, y una de ellas es un dividendo mensual que todos reciben como “accionistas” del estado. Reduce el costo de muchos productos y servicios, facilita la existencia de seguro médico,… Y va a favorecer que se conserve y reconstruya Leptis Magna. Por otra parte, es cierto que hay lugares como la Medina Kadima de Trípoli que están abandonadas y necesitarían un apoyo para su cuidado, pero es ahí por ejemplo donde se notan los largos años del embargo que sufrió el país. También se deja ver en la cantidad de edificios que se están construyendo para dar casas a las familias jóvenes; cerca de medio millón de viviendas que se concluirán para fines del 2011.

El petróleo debe ser sustituido lo antes posible por otras formas de energía, pero es cierto que durante largo tiempo se continuará utilizando el petróleo como fuente energética. Sea cual sea nuestra riqueza debemos cuidarla, y también se debe garantizar que sus beneficios sean de quienes se esfuerzan por cuidarla y sacarla adelante. Duele pensar en el cobre de Chile. Los mineros han sufrido durante mucho tiempo la rudeza del trabajo asociada a la crueldad de las condiciones en las que lo desarrollan. El cobre es la fuente principal de ingresos de Chile, y en cambio no da siquiera para que sus mineros tengan un seguro para los casos de accidentes como el de la mina San José.

Las realidades hay que vivirlas, es cierto, para poder valorarlas en su justa medida. Pero cuando uno se acerca a otras realidades hay que hacerlo libre de prejuicios, y así captar lo mejor posible la vida del día a día. En próximas entregas, espero poder aportar esas vivencias en directo de ese país aun desconocido que es Libya.

Texto aparecido en EuromundoGlobal

A propósito de la huelga general del 29-S en España

Desde hace mucho tiempo me siento incómodo con el discurso sindical. Los sindicatos se han convertido en grupos de presión de quienes más tienen o en mejores condiciones laborales se encuentran, y eso vulnera claramente el fundamento por el que existen; ser expresión de la lucha obrera a la hora de reivindicar sus derechos y el de todos aquellos que no pueden por su situación.

Esta huelga no hubiera existido de no haberse producido el recorte en los sueldos del mayor grupo de presión sindical; los funcionarios. Precisamente son aquellos trabajadores y trabajadoras que tienen menos problemas laborales serios, más beneficios sociales y más ingresos anuales en España. Que la crisis les afecte es algo insoportable para ellos y ellas, de modo que han forzado una convocatoria de huelga general que no se había conseguido a pesar del crecimiento exponencial del paro y de las restricciones de los derechos en los dos últimos años. Y para escenificar mejor las características de esta huelga, en vez de realizarse en el momento de los hechos, entre fines de junio y principios de julio, se pospuso a la fecha de hoy, para evitar que coincidiera con los periodos habituales de vacaciones estivales; una vergüenza flagrante.

Pero aún queda un tema mucho más espinoso a la hora de revisar esta huelga. Somos un país rico, cuyos habitantes disfrutamos de unas condiciones de vida envidiables en la mayor parte de sus aspectos; condiciones y derechos laborales, seguridad social, transporte, educación,… Y lo somos, y mantenemos un estándar de vida tan alto en términos generales, gracias al hecho de que somos parte integrante de los países expoliadores del Sur. Los paises empobrecidos lo están en parte por responsabilidad nuestra, me refiero con nuestra a quienes tenemos un DNI español. Cada paso que damos al día lo hacemos como lo hacemos gracias a que sustentamos nuestra economía en la de otros, que tienen que trabajar en condiciones infrahumanas. Como esta crisis es global, hacer una huelga por la crisis debería hacerse para pedir soluciones globales, encaminadas a que todas y todos tuviéramos uno derechos similares y unas condiciones de vida similares, fueran cuales fueran las consecuencia para nosotras mismas.

Por esto no entiendo que esta huelga sea apoyada por aquellos que pertenecen a ONGD que dentro de dos semanas van a realizar acciones de presión durante una semana alrededor de la Lucha contra la Pobreza, pues ahora piden mantener unos niveles que saben que no se pueden mantener para obtener el éxito en este tema. Tampoco lo comprendo en aquellos que plantean alternativas económicas al sistema. Hoy más que nunca esta es una huelga general garbancera, y en minúsculas.

La virgende Guadalupe y la identidad extremeña

Hace diez años que resido en Extremadura, y me siento identificado con esta tierra, contento de vivir en ella; es como si fuera un poco extremeño, como me siento chileno, vasco, leonés, catalán… y también he de reconocer que nada madrileño.

Ayer recibimos un correo en una asociación que presido, que provenía de una entidad que utiliza la marca «Guadalupex». En ella se nos solicitaba apoyo a un manifiesto para solicitar el traslado de diócesis para el santuario de la virgen de Guadalupe, que hoy recae en la de Toledo, a pesar de estar en la provincia de Cáceres (cosas de la administración eclesiástica). En dicha solicitud se decía que la virgen de Guadalupe «representa la seña de identidad más sobresaliente de la Comunidad Autónoma Extremeña» y en consecuencia el lenguaje utilizado se refiere a «todos los extremeños».

Pues bien, he de decir:

Primero, como cristiano, no reconozco ninguna relevancia a la existencia de «vírgenes», que me resultan parte de una religiosidad ajena a lo expresado en el Nuevo Testamento.
Segundo, como extremeño, no siento que la existencia de dicha imagen resulte parte de mi identidad como tal, por lo que la utilización por parte de la Asamblea de Extremadura y asociaciones como Guadalupex del absoluto «todos» me está incluyendo falsamente.
Tercero, como persona, creo que hay esfuerzos mucho más importantes hoy por hoy en los que centrar nuestra atención, nuestra identidad y nuestra presencia pública.