La abominación del gasto en armas

El gasto en armas no es un gasto que se pueda justificar como ayuda humanitaria, por lo que su cifra es incontestable. Gastar en potencia de muerte multiplica la muerte que ya existe sobre este mundo. Hambre, enfermedades endémicas, … y un AK-47…

Según el último informe SIPRI, España tiene en su haber el 1% del gasto en armas del mundo durante el 2007; aproximadamente 8.500 millones de euros. Es cierto que parece ridículo frente a los más de 540.000 millones del país más belicoso del mundo, los EEUU, y sigue siendo poco frente a los casi 60.000 millones de China. Pero la comparación debemos hacerla con nuestros propios presupuestos.

El presupuesto del año 2008 de la Agencia Española de Cooperaciòn Internacional al Desarrollo es de 943 millones; el presupuesto de todo el Ministerio de Educación y Ciencia es de 6.520 millones; el del Ministerio de Cultura es de 875 millones… la suma de las tres partidas sigue siendo menos que lo que nos gastamos en armas.

El PIB de toda África fue en el 2006 de 1,5 billones…. eso significa toda la riqueza generada, elaborada, producida, durante ese año en todo el continente fue sólo 3 veces el gasto de EEUU en armas… y el nuestro fue como el PIB de Niger, el país más pobre del mundo.

Ante esto, y siguiendo a M.L. King nuestro silencio o inacción nos hace responsables de esta iniquidad; el estado que sostenemos con nuestros impuestos y nuestros votos es responsable de esto. Y ahora nos quejamos del precio del Gasoil….

Invitación

Mediante este blog querría invitar a todos y todas quienes estén interesados en Péguy en aportar sus puntos de vista y sus inquietudes sobre este autor y las aplicaciones en el pensamiento actual de lo que fueron sus aportaciones.

Para incluir comentarios sólo hay que registrarse y ya se puede comentar. En caso de considerar que es preferible que figure como una información más resaltada y aparezca como una entrada, me la pueden remitir por mail y yo la incluiré indicando autor.

Les animo a participar.

Peter Singer y su imagen pobre de Dios

Peter Singer escribe muy bien sobre ética, pero parece meterse en lugares pantanosos para él al tratar determinados temas. En particular me refiero a ¿El Dios del sufrimiento?, columna que apareció hace unos días en El País.

Es muy interesante sí, y como creyente me parece motivador, no sabría decir si divertido. Es un debate muy antiguo este, y me pregunto por qué insistimos en preguntarnos por un dios como ese. Manejamos constantemente conceptos de lo divino que son más mágicos que otra cosa, y cuando digo mágicos me refiero a mezclas de herramientas para dar respuesta a cosas que no entendemos o no queremos entender.

El sufrimiento y Dios tienen que ver, pero no porque uno sea causa del otro y viceversa, sino porque creemos que en él no hay sufrimiento. La naturaleza ni es mala ni es buena, es la que hay, y los acontecimientos naturales no tienen una relación con Dios. Singer sigue pensando en ese dios al que recurrimos para pedirle que no permita cosas, todopoderoso. Pero ese es un pantocrator medieval, mesopotámico, que se invoca para que evite, actúe en lo físico desde lo inmaterial; magia. Le culpamos del dolor y las desgracias, de la pobreza, de la mala suerte; magia. Situamos nuestra relación con él basada en la posibilidad de la virginidad de una embarazada, en vez de en el mensaje que se transmite sobre él. Importa más venerar una imagen, que sentir como propios los problemas de otros.

Al leer el artículo de Singer, siento hastío de un debate obsoleto, en el que ateos y defensores de ciertas formas de creer en un dios se enzarzan con placer. Pero realmente ese no es el debate que me interesa.

La libertad de la persona le permite ser responsable, y le permite aceptar, comprender, amar. Y le permite creer más allá de lo evidente. Dios, a parte de que lo veamos como cristianos, musulmanes, judíos, … es mucho más que esa batería de recursos mágicos. Es un espejo que nos devuelve la imagen de lo que podríamos llegar a ser; y ojo, Dios es el espejo, no la imagen que vemos…. Y esa imagen la vemos constantemente tod@s, seamos ateos o creyentes, cada vez que nos miramos en los ojos de los demás.

Una nueva página

A partir de ahora la web que teníamos pasa a este formato más dinámico. Se conservan los datos anteriores en las páginas dentro de este blog, pero además podréis incluir con más facilidad comentarios y otras informaciones tal y como lo permite esta plataforma de WordPress.

Como véis el acceso se hace por la misma dirección y sólo cambia el formato.

Joe o la mirada del otro

Uno siempre se pregunta donde está realmente el otro, ese otro que en nuestros estudios de filosofía nos dicen que nos interpela, y que para algunos es la base de la relación humana, de la persona. Yo me encontré con él, más bien con ella, el día 14 de mayo, a eso de las 9 de la mañana, en Tánger.

Aunque no eramos turistas, en ese momento actuábamos como tales. Íbamos a la Medina a comprar aceitunas, y alguna cosa más que traernos a este lado del Mediterraneo, que nos une y nos separa, a veces de manera abismal. Habíamos sacado unas fotos incluso al Café de Paris, donde se rodaron algunas de las escenas de la última película de la saga de Bourne. Justo a la vuelta de éste, y bajando hacia la Medina se encuentra uno de los hoteles de lujo de Tánger. Unos metros más abajo, estaba Joe. De pie, con el bebé amarrado a su espalda. Destacaba su negrura, por la extraña escasez de subsaharianos en el entorno, no porque resultara molesta o anormal. Marcas en los pómulos en las que no reparé hasta más tarde indicaban una procedencia bastante más al sur del Magreb.

En un primer momento pasamos de largo, pero esa inseguridad que produce no saber nunca si no dar unas monedas estará mal o bien, nos hizo finalmente retroceder y realizar ese acto siempre dificil de la limosna. Volvimos a emprender el camino. Un camino de turistas, como decía. Y entre esas banalidades estaban las aceitunas. En Marruecos existe una grna cantidad de aceitunas y de formas de prepararlas, presentadas siempre con esmero para resultar lo más apetitosas que sea posible.

De una forma silenciosa e inesperada volvió a aparecer, a nuestro lado, volvía a pedir unas monedas. Pacientemente, esperó sacando alguna aceituna de uno de los montones cada vez que el tendero apartaba la mirada. Aunque a mí no me pareció que nos reconociera de antes, siempre cabe la posibilidad de que nos hubiera seguido, pero es muy posible que pensara que podía conseguir algo más, como así sucedió, pero esta vez con algo más de comunicación.

Le pregunté qué quería, y a su espuesta de «monedas» en francés, le pregunté si necesitaba algo más. A esto me dijo que no entendía, que le hablara en inglés. Una vez cambiado el registro, me respondió que cereales para su bebé. Ya con nuestras aceitunas la seguimos hasta un puesto de abarrotes que estaba cerca del de aceitunas. Allí ella pidió una caja de cereales, y ante la desconfianza notable del tendero le indiqué que nosotros pagabamos. El marroquí no paraba de mirarnos y mirarla, a nosotros con incredulidad y a ella con desprecio. Mientras, yo traducía las preguntas que se hacía en voz alta Ipe,… ¿de donde viene? ¿a donde va?… Nigeria,… y como no, España. Esperaba a cruzar, nos dijo con cara de sorpresa,.. sí era sorpresa lo que reflejó su rostro.

En realidad la pregunta fue inicialmente sincera, y después entendí que nunca había hecho una pregunta más retórica que aquella. Mientras pagábamos ella nos dio su bendición. Nunca he sentido que esa bendición fuera más injusta que entonces. No sé si comprendió bien mis palabras, aunque al cogerle la mano creo que se profujo ese flujo de comunicación no verbal suficiente, y le dije que ella iba a necesitar más a Dios que nosotros, que esperaba estuviera con ella, y le pregunté si sabía el peligro que se le avecinaba… ella sólo sonrió y asintió.

Después de eso se fue, y nosotros también. En sentidos opuestos. Yo recuerdo que si Ipe ya había empezado a llorar mientras hablabamos, yo recorrí el camino de vuelta con una creciente congoja. La inseguridad de haber hecho lo correcto, si era insuficiente, si no deberíamos haber hecho mucho más….

Desde entonces sé que no puedo oir hablar de pateras sin ver su rostro. Cada ahogado, cada expulsado, son Joe. Tienen rostro, tienen una mano que he tocado.

Curso "Ética y Desarrollo"


El pasado viernes 16 de mayo, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Extremadura, y dentro del programa Universidad sin Fornteras, tuve la oportunidad de coordinar el curso «Ética y Desarrollo» con dos hermanos muy queridos; Juan R. Coca y Eduardo Martinez.

El curso empezó con la intervención de Juan R. Coca sobre «Ética, tecnología y desarrollo», donde nos habló de la necesaria aplicación de criterios éticos en la aplicación tecnológica y el desarrollo. A través de unos claros ejemplos buscó mostrar que la Tecnociencia no se plasma de la misma manera dependiendo de claros intereses económicos, repartiendose desigualmente entre Norte y Sur. Además puso de relieve cómo persona y comunidad influyen en el plano científico a través de claros modelos de intencionalidad.

A continuación expuse mi ponencia «Desarrollo y decrecimiento» en dos partes. En la primera hice un repaso del transfondo teórico de la idea neoliberal de desarrollo y como afecta esto a la idea de globalización neoliberal. Al finalizar esta parte proyectamos un corto llamado «Story of Stuff» muy ilustrativo de la realidad que pretendía mostrar. Tras la comida, comenzamos con otro corto, esta vez proveniente del fondo documental del Festival CinePosible, «D’un chagrin j’ai fait un repos», con la autorización de su directora, Laetitia Carton, para ilustrar el tema que iba a exponer en esta segunda parte; las 8 «R» del Decrecimiento.

Las teorías sobre la Bioeconomía y el Decrecimiento planteadas por N. Georgescu-Roegen significan una de las críticas más devastadoras al sistema neoliberal actual, y plantean un ideario de soluciones que estaría descrito por ese grupo de 8 conceptos; Reevaluar, Reconceptualizar, Reestrucutrar, Redistribuir, Relocalizar, Reducir, Reutilizar y Reciclar.

Para terminar, Eduardo Martínez nos trajo «Hacia un êthos sostenible». El colofón del curso fue tratar la necesaria confluencia para una sostenibilidad real, de lo ecológico, lo económico y lo social, manteniendo un equilibro entre êthos y oikós, todo ello como reto fundamental de nuestra libertad como responsabilidad.

Las personas asistentes participaron en los debates que se establecieron, nunca en la cantidad deseada por todo ponente, pero contribuyeron al esclarecimiento del tema y las dudas que podían surgir. Entre las personas asistentes estuvo Andoni Alonso, profesor de filosofía de la casa, y al que al final de la mañana invitamos a subir a la mesa para exponer los argumentos que quería aportarnos con su crítica a la globalización desde los postulados del software libre.

Laico, laicista, apóstata, fundamentalista…

Acabo de saber del blog de mis amig@s de CALA, http://fundamentalismolaicismoapostasia.blogspot.com , casi coincidiendo con la visita de mi ahijado Ismael, su hermana y padres. Y esto me ha hecho pensar un poco más sobre estas palabras que usamos tanto últimamente.

Si me considero fuera de una organización como la Iglesia católica, como ya he dicho aquí antes, es porque he hecho apostasía de alguna manera. Eso parece claro. Otra cosa es que se me considere así por parte de dicha entidad, ya que me niego a tener que hacer ningún papel al respecto. ¿Por qué? Simplemente porque mi pertenencia a esa entidad nunca fue fruto de un acuerdo, de una firma,… sino de un compromiso, de una promesa que además de hacer por mí mis padres en el bautismo, hice explícita al solicitar mi matrimonio eclesiástico tras un año del civil, y participar activamente en la vida parroquial durante varios años, en los que incluso fui catequista de niñ@s en su preparación a la Primera Comunión. Ahora simplemente he descubierto que mi papel de laico y mi fe, no se ven reflejadas por lo que dice la Iglesia católica.
Es la Iglesia la que me deja fuera, a las puertas; me veo como Péguy. El desacuerdo entre la fe y quien dice tener la única clave de la misma, es un problema profundo.

Pero el laicismo, ese desenfrenado intento por eliminar lo de importante que tiene la religión en la vida de muchas personas, y no como cuestión individual, si no también comunitaria. Y ese laicismo es un fundamentalismo reactivo, como el de quienes no quieren ver desde la Iglesia católica que cada día se alejan más del Evangelio, amenazando, no llevando la palabra sanadora.

Y claro, ¿como puedes acompañar en la fe cristiana a un ahijado, siendo apóstata? Pues intentando ser ejemplo de vida (que nunca se sabe si se está siendo un buen ejemplo), y en cada momento que sea posible mostrar que la «Buena Palabra» es eso, y nunca maledicencia, que a nuestros actos les acompañe la responsabilidad, y no la culpa, y que amar al otro es siempre prioritario.

Llegará el día en que alguno (o todas) de mis 4 ahijad@s ponga en tela de juicio mi forma de actuar. Ese día será una pruba para el juicio grande. De momento, dejo el fundamentalismo a quienes no son capaces de sentarse a la mesa con el otro, o sea, a aquellos que no son capaces de compartir ni si quiera su fe con quienes creen diferente, o no creen.

Mientras, seamos ejemplo.

Argumentos solicitados

Como parece que hacen falta argumentos para apoyar lo dicho anteriormente sobre el Sr. Sala i Martín, vamos por puntos.

Coca-Cola. Una compañía multinacional que crea una red de distribución, lo hace para enriquecerse, no para crear puestos de trabajo. Estos se crean en este caso, porque el marketing agresivo de dicha compañía genera la necesidad de consumir su bebida refrescante en los lugares más recónditos de nuestro mundo. Y esa necesidad es la que se ve cubierta con el ingenio y el esfuerzo donde no llegan el asfalto o las grandes vías de distribución. El problema es que en África, como en buena parte de Asia, donde escasea el agua potable, esta multinacional consume cantidades ingentes de este preciado tesoro, mientras el grueso de la población contrae enfermedades graves por el consumo de agua en mal estado o simplemente no encuentra agua que beber. Eso es ya suficientemente grave para no banalizar sobre las bondades desarrollistas en África.

Esclavitud. Cientos de miles de personas fueron arrancadas por la fuerza durante siglos, desde países donde existían sociedades estables, con culturas en desarrollo y economías sostenibles, por nuestros antepasados directos, europeos ansiosos por hacer funcionar un sistema que generaba grandes riquezas en poco tiempo y con una relativa poca inversión. Así la Revolución Industrial, momento en el que Europa y Norteamérica se lanzaron al loco desarrollo con la única meta del tener, de la avaricia, se hizo sobre las espaldas de quienes hicieron realmente el trabajo; esclavos africanos, y masas de trabajadores de todas las edades y sexos con mínimos salarios. Esa es la Deuda, con mayúsculas.

Desarrollo. Esa nefasta idea progresiva de que podemos crecer y crecer, o sea producir y gastar, gastar y gastar, más y más, sin límite, por la que buscamos que los países empobrecidos lleguen a nuestros niveles de renta, y nosotros seguir subiendo también. Como el pretroleo se acaba, pues busquemos en los biocombustibles; que estos generan hambre y más pobreza porque utiliza como materia prima el alimento básico de los más necesitados,… Pues busquemos en las energías alternativas; si con ello además podemos sustituir la desinflada burbuja inmobiliaria, porque utilizar el terreno productivo (agrícola) es más productivo (monetariamente) poniendo placas solares a diestro y siniestro, pues hagamoslo sin ver su sostenibilidad.

Corrupción. ¿Pero qué corrupción? La de los banqueros, las entidades municipales corruptas,…
Democracia. Exportar sistemas como si fueran recetas, cuando además vemos que no funcionan de manera correcta en nuestros propios países, no es una buena práctica.

En fin, razonamientos sobran. Basta ver que nuestro mundo no es sostenible, que no puede dar el máximo para todos y todas, así que no queda más remedio que repartir, y eso, nos lleva inevitablemente a que nuestra rica Europa, nuestro rico occidente, el primer mundo que está repartido por todo el orbe, debe decrecer, abajarse, repartir, para que quienes no tienen, tengan.

Respuesta a Xavier Sala i Martín

La siguiente carta es respuesta a una entrevista que podéis leer en el enlace más abajo,…


Estimados Sres:

Acabo de leer una entrevista que le realizan a su presidente, el Sr. Xavier Sala i Martin en el periódico económico español 5 Días, en la sección 5 Sentidos.

Soy presidente de una pequeña ONGD extremeña que se dedica principalmente a la EdP, miembro de la Junta Directiva de la Coordinadora Extremeña de ONGD, miembro activo de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS), y filósofo especializándose en Ética del desarrollo.

Tras leer su entrevista y revisar detenidamente los objetivos y misión creo poder comprender claramente su forma de pensar.

Espero pueda transmitirle mi más sincera repulsa, molestia, desagrado, enojo, y discrepancia con respecto a lo que representa y lo que expresa. Precisamente es gente como su presidente la que crea opinión en este mundo, y la que consigue que la imprescindible toma de responsabilidad por parte de los ciudadanos y ciudadanas sobre el tema de la pobreza, quede aparcada.

Además sus referencias despreciativas del horror de la esclavitud, y de la actividad de las organizaciones que trabajan por que un mundo mejor sea posible, sólo demandan la exigencia de excusas por su parte de forma pública e inmediata.

Espero que en algún momento descubra que este mundo debe afrontar el futuro con la idea de que el decrecimiento para un mejor equilibrio, el reparto justo, y unas nuevas estructuras sociopolíticas y comerciales, son la única vía posible para poder vivir en paz.

Juan Carlos Vila

Asociación Cultural Tremn

http://www.tremn.org

Entrevista original