Militancia en el siglo XXI

¿Quién sabe hoy lo que es militar en una entidad o por una idea? Creo que muy pocas son las personas que en los días que corren quieren reconocer que su actividad es militancia. La última valorada, la de los partidos pólíticos ya no forma parte de esas cosas «bien vistas», y si se tiene carnet, pocos son lo que militan; la mayoría pertenece.

Y pertenecer se pertenece muchas veces en concepto de propiedad. Nos hemos convertido en propiedad de nuestras «propiedades». Somos de tal partido, de tal religión o de tal tendencia. Les pertenecemos y con ello nos desprendemos de nuestra experiencia vital. En realidad, militar significa que nuestra voluntad e intención convierten la vocación en acto, y que nos llevan a ser y actuar, y no a tener ni ser tenidos.

¿Milito o pertenezco? Con-pasión, co-operación, co-razón.

Apostasía y fe sin iglesia

Leo con sorpresa y preocupación el bautismo de un apóstata musulmán, el periodista italo-egipcio Magdi Allam.
La sorpresa proviene de sus razones; como fe, dudo que el Islam sea ni mejor ni peor que el Cristianismo, y desde luego ninguna encierra toda la verdad; como opción de vida ante el dilema de la pertenencia, creo que la opción (es cierto que obligada por las circunstancias) de Péguy, de ser cristiano sin iglesia, es la más acertada.
La línea de confrontación elegida por los dirigentes de ambas religiones es notoria, y actos como este sólo conducen a un odio que no proviene de la fe, sino de las formas que elegimos para expresarlas. Mi fe en Jesús está absolutamente alejada del rechazo de otra fe, por el hecho de que su forma de expresarse más notoria sea violenta.
Si Magdi Allam lo hiciera en la intimidad, creería en sus buenas intenciones, pero cuando se convierte en imagen para exhibirse en el momento de mayor relevancia para el bautismo de un cristiano, de manos del mismísimo Papa, creo que pesan más su razones ideológicas que las de su fe. El fariseismo es algo que hemos condenado siempre.

Nos ha dejado A.C.Clarke

De mis años de adolescencia tengo como recuerdo imborrable las tardes de lectura de la buena Ciencia Ficción que tuve entre mis manos desde que una recopilación de Asimov me introdujo en ese mundo de anticipación, que ya había saboreado en la televisión con Star Trek (Viaje a las estrellas, para mí entonces).

Pero si la vieja CF de los años 30 y 40 del siglo XX era buena, descubrir 2001, Una odisea en el espacio, no sólo me confirmo en el gusto por el cine, sino que me introdujo en la lectura de Clarke. Durante cerca de 5 años alterné a Asimov y a Clarke atravesando las Fundaciones y todas las etapas de la ciencia llevada a la predicción; ellos me prepararon para entender a Lem, Dick o Bradbury, pero estoy seguro que nunca hubiera podido comprender bien la magia que transcurría en Macondo si no hubiera navegado antes sobre Europa intentando comprender a HAL.

Recuerdo que el mismo año leí cuatro libros fundamentales; 1984 de Orwell, 2001 de Clarke, Cien años de soledad de García Marquez y Cinco lecciones de metafísica de Zubiri. Tenía 15 años, y estaba convencido que quería ser astrofísico. Buscaba comprender el mundo, lo que había más allá, lo incomprensible, lo fantástico; aquel año diseñé una nave estelar, imaginé como sería su tecnología, y como sería su orden social. La magia de lo fantástico, compaginada con la realidad soñadora de la tecnología y la ciencia, la búsqueda de Dios y la comprensión de la realidad, todo ello para un cambio a mejor de la sociedad que me rodeaba…

Ese optimismo se respiraba en las páginas de Clarke. Yo no era consciente entonces, pero me ayudaron a lanzar mi mente más allá. Cuando escucho el pesimismo es mi hijo mayor, me duele, porque creo que es una edad, la adolescente, que precisa de un motor potente que te lance hacia delante. Yo lo encontré en sus cuentos y novelas, en parte, y por esa parte mi agradecimiento póstumo.

Llegó el tiempo del campo

Hacía mucho que no escribía, y en parte se debe a una dedicación nueva, que acompaña a la nueva casa; la tierra. La azada, o el zacho, como se dice por estos lares, es lo que me ha «robado» el tiempo.

La tierra seca o húmeda en las manos, el dolor de riñones, ese esfuerzo físico que tantas veces he rehuido. El olor de la tierra, la hierba y los árboles tras la lluvia, o al amanecer; el zumbido de las abejas entre las flores; las mimosas amarilleando o los brotes del rosal.

La cuestión es que ahora es el tiempo de que la tierra pueda colarse entre las teclas de mi portátil, al igual que nuevos y viejos personajes de la política se introducen en nuestras vidas.

Apostasía sin papeles

Cada día que pasa tengo que reconocerme menos católico y más cristiano. Durante un largo tiempo, los primeros 25 años de mi existencia fui un agnostico convencido, que si bien creía en una forma superior de entendimiento, no consideraba que tuviera nada que ver con la figura histórica de Jesús de Nazaret. Pero en un proceso que realizamos mi mujer y yo juntos, se produjo mi conversión al catolicismo, con participación activa en la vida parroquial y una inmersión cada vez mayor en el terreno de la teología.

Hasta entonces mi formación filosófica me había llevado a estudiar (y compartir) a muchos filósofos católicos, y quizás por ello comencé a moverme por ese terreno con mayor facilidad. Pero desde el principio, mi postura fue crítica con muchos aspectos de una religión en la que creía, pero que consideraba debía cambiar.

La verdad es que desde entonces a ahora, he mantenido dicha postura crítica, pero vista desde dentro he tenido la oportunidad de ver que la estructura es netamente de poder y que muchas de las cosas que yo consideraba debían cambiar (en un proceso en el que los creyentes se implicaran) no lo iban a hacer porque el interés es muy grande en que eso no suceda.

La pérdida de control sobre determinadas cuestiones está sobreviniendo al catolicismo de forma paulatina, lo que ha hecho que se aferre a aspectos de gran trivialidad, para mantener a unos fieles, que en muchos casos lo son por costumbre; la concepción pura de María, las procesiones, la imaginería, …. ¿Acaso puedo imaginar mayor gloria para María que el fiat, que tenemos que aferrarnos a la purísima concepción?

Y todo esto además se trasluce en un profundo avance de las posturas más recalcitrantes dentro de la jerarquía y en los mismos laicos.

Por todo ello, si bien algunos ya me lo han oído decir, me considero desde hoy un cristiano sin iglesia, ya que ninguna de sus representaciones terrenas puede aceptar mis planteamientos autocríticos y reformistas. Tal y como se considerar Péguy al intentar retornar al seno del catolicismo, hoy cruzo en sentido de salida, la puerta que crucé oficialmente en 1990 en sentido opuesto. Sin apostasías, sin papeles, no como entré, con testigos y notario de la iglesia. Aunque públicamente, con pena eso sí, y con la proximidad que he mantenido siempre como creyente al ateo, y como crítico al creyente.

Hambre en Navidad

Estamos en Navidad. Y simplemente estamos, pasamos por ella, ontológicamente compramos, somos comprando-en-navidad, como lo somos en otras muchas ocasiones. Preguntarse por las razones, por los motivos, porqué es Navidad, o cualquier otra cuestión es simplemente sobrante. Lo importante son las luces, el ruido y las costumbres. En realidad, sombras de un mundo que se tambalea, pero como un gran gigante, amenazante en su caída.

El consumo desenfrenado ya no es un problema por el hecho de tener y tener, sino porque tener implica que otros no tienen. Gracias a la globalización hemos conseguido hacer patente que los países no son pobres, sino empobrecidos, que los países no somos ricos, sino enriquecidos, confirmándose el adagio anarquista de que “todo rico es ladrón, hijo de ladrón, o nieto de ladrón”. Ahora sabemos que disfrutamos de aquello que nos es prescindible por encima de los hombros de alguna muchacha china que es explotada, o de algún niño congoleño que es esclavo en el siglo XXI. Pocos son conscientes de que la Revolución Industrial se hizo sobre las espaldas del esclavismo y la servidumbre, y así son muchos que siguen pensando que África vive la situación que vive por negligencia o ineptitud; es el colmo de la desfachatez.

Pero cuando un niño decide pedirle comida a Papá Noel ( o Viejito Pascuero, como le he llamado siempre) en su carta (http://www.elpais.com/articulo/internacional/Querido/Papa/Noel/vamos/dormir/hambre/elpepuint/20071225elpepuint_13/Tes ), entonces deberían sonar todas nuestras alarmas, nuestro espanto debería ser capaz de elevarse por encima de la mediocridad. ¿No os pasa a vosotros y vosotras? ¿No os oprime la impotencia?

Que Dios se apiade de nosotros.

10 de diciembre, Dia de los Derechos Humanos

Este lunes pasado celebramos el 59 aniversario de la firma de la Declaración de los DDHH por la Asamblea de la ONU. Dentro de las actividades del taller que llevo a cabo para la asociación Tremn, el Taller de Arte y Pensamiento, estuve en uno de los 8 institutos de secundaria (y colegios de primaria) a los que acudo mensualmente, todos en la provincia de Badajoz, todos menos uno, en el ámbito rural.

Tenía ese día dos grupos, uno de 4º y otro de 2º de la ESO. Con ellos además, centro mi trabajo en el tema de los conflictos y la paz, por lo que ese día tomaba un cariz muy significativo. Pero mi entusiasmo inicial se transformó primero en desilusión, y luego en amarga desesperanza. ¿Qué estamos haciendo con nuestras chicas y chicos, que sitúan sus expectativas de una manera tan materialista y cercana? ¿Cómo hemos conseguido borrar la utopía y el deseo de cambio, hasta unos límites tales?

Primero me enfrenté al desconocimiento absoluto sobre la fecha. Cuando descubrieron qué día era, y les pregunté por lo que sucedía en España en el momento de la firma, el desconocimiento más absoluto. Sólo uno supo decir que vivíamos la posguerra y la dictadura de Franco; “Ahh, sí, lo de Cuéntame”, respondieron dos chicas a mi izquierda. Lo que sucedía en Europa… el mismo chico contestó que había finalizado recientemente la II Guerra Mundial; el resto nada. “A mí me preocupa aprobar el examen que tengo después, qué pasaba entonces me importa poco, no me afecta nada, así que…”, me espetó otra muchacha. ¿Qué relación había entre la celebración de hacía a penas 4 días (el día de la Constitución), con este de hoy? Ninguna. “Si Franco consiguió morirse en el poder, hoy hubiera podido perpetuarse después de muerto”, pensé en aquel momento.

Pero lo peor estaba por venir; de esos vientos,… Con el grupo de 2º intenté afrontar el tema de las discriminaciones como fuente de conflictos, y lo que obtuve fue: “Fulanita (omito su nombre por razones obvias) es una guarra, como no va a serlo si ya lo ha hecho (en referencia a que ya había tenido relaciones sexuales con 15 años); “Los rumanos, son todos unos ladrones, borrachos y asesinos. Todos los asesinatos en Madrid, los hacen ellos”. Chicos (de las tres chicas, dos callaban, y la tercera era literalmente despreciada; ella mantenía el tipo admirablemente) de 14 y 15 años que tienen esa visión del mundo y de sus semejantes son nuestro futuro.

Pero al salir del centro, descorazonado, he recordado a un grupo de 6º de primaria que tengo en otro pueblo, y que puedo decir que normalmente me “salva”. Y no hay mucha diferencia entre ellos; pueblos pequeños, poco conocimiento del mundo en el que viven,… pero tienen una visión de cómo debería ser este mundo, que creen debería ser mejor. Me hablan de compartir, veo la incomprensión en sus ojos cuando hablamos del hambre, de lo que tienen y otros ni sueñan… Y me salvan. Soy una circunstancia de su acontecer, y salvándome están haciéndose conscientes de su realidad; están vislumbrando que otro mundo es posible.

¿Tenemos los medios de comunicación que nos merecemos?

Hemos caído en manos de unos medios de comunicación transmisores de miseria intelectual, mentiras flagrantes y una constante manipulación de la realidad, mucho más sutil y eficaz de la que imaginó Orwell en “1984”.

Basta ver los periódicos, escuchar los “partes” de la radio, o ver los informativos televisivos de ayer y hoy; Venezuela, Rusia, Filipinas y el último atentado de ETA como ejemplos.

Hugo Chavez ha sido asimilado a un dictador repetidamente, pero cuando pierde el referéndum para cambiar la Constitución (a su medida, eso es cierto), se dice que su reforma ha sido tumbada. Nada importa que haya sido un proceso electoral limpio antes y después, porque lo que interesa es que quien fue mandado callar se confirme como dictador, y ahora como perdedor.

Pero Putin, que elimina a sus adversarios, les prohibe la participación en las elecciones, y que impide la presencia de observadores europeos, es recibido y reconocido como un “lider” y el sistema que mantiene no es cuestionado; y la presidenta de Filipinas, acusada de continuos fraudes, que es recusada por la mayor parte de su país, es recibida como en España como gran amiga, por nuestro jefe de estado y por el jefe de gobierno.

Curiosas formas de entender lo que es ser democrático, o representativo, ….

Y finalmente, la vomitiva forma de presentar el asesinato que este fin de semana cometió ETA en el sur de Francia. Nos tragamos impasibles la descripción del atentado, cuando los testigos, o están huidos, o muerto o en coma profundo; se supone que un “cruce de miradas” que nadie ha podido relatar fue suficiente para que asesinos y guardias de paisano se reconocieran, para acto seguido darse la espalda. Nadie se cuestiona que lo fortuito en estos casos es lo improbable, que si estos guardias vigilaban a alguien, fácilmente pudiera haber sido a sus propios asesinos… en fin, que preferimos el sentimentalismo de las recurrentes imágenes del dolor y la desesperación de sus padres (que merecen todo el respeto y apoyo, como también intimidad), a exigir que nos cuenten la verdad. Como también les permitimos que en un titular indiquen “ANV y Batasuna rechazan condenar la acción criminal”, y en el desarrollo de la noticia digan que ambas formaciones “eludieron ayer condenar…”; ¿somos conscientes de la diferencia básica, fundamental, cualitativa, de ambas afirmaciones? ¿reconocemos que rechazar y eludir son dos términos que difieren profundamente, siendo el primero una actitud clara, y la segunda una suposición del que escribe y una ausencia de declaración?

Pero basta ir al nada sospechoso “Le Monde” para encontrar declaraciones de Batasuna que no aparecen en nuestros medios, como la que figura en http://www.lemonde.fr/web/article/0,1-0,36-985018,0.html, “el atentado…. pone en evidencia la necesidad que tiene el Pais Vasco de abordar con urgencia un escenario democrático, un escenario que vaya más allá del conflicto”. Lo que sorprende es que Batasuna califique el hecho de “atentado”, lo cual nunca ha aparecido en nuestros medios.

Por favor, analicemos las noticias que leemos, pensemos sobre ellas, no nos quedemos en la superficie y reaccionemos como marionetas, ante estímulos pensados para dirigir nuestras respuestas. Todo esto me recuerda unas palabras que escuché en una grabación de archivo, que pronunció el difunto crítico de cine español, Alfonso Sánchez al respecto de la censura en España (en 1972); “Cada cultura tiene la censura que se merece”.

44

Solemos buscar razones realmente peregrinas para justificar porqué escribimos algo, asi que creo que el que los años que cumplas sean dos números repetidos, es una tan válida como otra. Cumplo 44.

Ahora los años parecen más sonoros, más importantes, o incluso relevantes, que antes. Pronto serán 40 los años que vivo en España; pronto también 20, los que comparto mi vida con mi esposa; y de muchos acontecimientos que fueron importantes empiezo a medirlos en cifras que suenan abultadas. Las canas ya son abrumadora mayoría entre los pocos pelos que aún me quedan; incluso salen en la perilla, antes bastión de mi color de pelo original.

Y no dejo de preguntarme como aprovechar mejor los años que siguen. Últimamente hablo mucho con niñas y niños, adolescentes la mayoría, asi que es posible que la mejor indicación esté justo ahí; mejor que felicitarme, agradecerle a gente como Juanjo (de Azuaga), Gorka, Esmeralda y Amanda (de Badajoz), Luz María (de Villanueva del Fresno), Isabel (de Táliga) y unos cuantos más, que me mantienen despierto, aunque sea sin ser conscientes de ello. En sus manos está su y mi futuro, y me dan la oportunidad de ganármelo cada día.

La relevancia de la noticia

La búsqueda de la relevancia, de lo realmente importante, es la tarea más difícil de quien procura seguir la información diaria. No solamente conocer lo que sucede en el mundo, sino ser crítico con qué y como llega a nosotros la noticia; esa es la tarea difícil en un mundo globalizado. En los últimos meses podemos encontrar tres ejemplos relevantes de lo que digo: Libia y las enfermeras búlgaras, Chad y el Arca de Zoé, y el incidente de la última cumbre iberoamericana de Santiago de Chile.

En el primer caso, el epicentro de la noticia ha estado en la situación de indefensión de las enfermeras búlgaras y el sanitario palestino, que se encontraban condenados a muerte en Libia. Tras las primeras noticias llegadas a España, hace ya unos años, el que debería haber sido punto de mira fundamental quedó eclipsado por la combinación Gadafi/condena a muerte; nadie recordó más al medio centenar de niños y niñas que o bien han muerto tras desarrollar el SIDA, o bien son seropositivos tras el contagio que sufrieron. ¿Quién los contagió? ¿Por qué? ¿Qué pruebas hay contra estos sanitarios extranjeros para condenarlos? Durante el último año lo único que importó fue que un dictador del norte de África iba a ejecutar a unas enfermeras europeas. Barbarie contra civilización. Pero, ¿y los afectados?. Si realmente fueron ellas las causantes, sacarlas de allí como se las ha sacado es un acto execrable; si no fueron ellas, ¿Quién o quienes lo hicieron? Todo esto no aparece en las noticias que se escribieron sobre el caso hasta hace pocas semanas.

En el segundo, se empezó cargando las tintas contra “la ONG”, y pronto se centró en la detención de españoles y franceses. ¿Qué iba a ser de nuestros conciudadanos en un país como Chad, que desconocemos si tan siquiera cuenta con procesos judiciales establecidos? El fantasma del odio racial de negros sobre blancos planeaba noticia tras noticia,…. Y como siempre, se relegó a los niños y niñas, que fueron sólo la disculpa final para redondear el sensacionalismo necesario, tras la liberación de los y las tripulantes y periodistas europeos. Una vez en casa, alguna noticia sobre la ONG, y al olvido, al montón de cuestiones “irrelevantes” que acontecen a diario, pero de las criaturas que iban a ser vendidas a unas familias de nuestra rica Europa, nada más se supo.

¿Y del rifi-rafe de Santiago? Pues salvo la famosa frase, que ha pasado a engrosar el mundo de los politonos para móviles, y el de los dominios de Internet, poco más que los continuos estallidos del presidente Chávez. De la mala imagen generada por Juan Carlos de Borbón en Iberoamérica, nada. En pocos lugares se podía ver la secuencia completa de los acontecimientos, para poder valorar el hecho en su conjunto, sólo el trocito que interesaba.

Busquemos y miremos tras las noticias que nos llegan. Filtremos, analicemos, y seamos críticos con la información, para poder comprender mejor el mundo que nos ha tocado vivir.