Una revolución necesaria

Pues como os decía el año pasado, nuestro mundo precisa una revolución. Las revoluciones siempre son necesarias, y las ha habido de todo tipo, pero nunca hemos alcanzado el punto en el no las necesitemos más, no sé si afortunada o desgraciadamente.

Creo que sería malo alcanzar un punto en nuestro desarrollo como comunidad de personas que no necesitara de cambios y transformaciones. Nos estancaríamos y perderíamos uno de los tesoros más preciados y por ello más complejos; la esperanza. Pero a su vez es tanta la ausencia de bien que precisamos de cambios radicales (desde la raíz) en nuestro modo de funcionar como sociedad. Cada día más nos asemejamos a un organismo simbiótico, donde la suma de las individualidades viene a dar una especie de funcionamiento estable y perdurable, al menos en apariencia. Pero tenemos la extraña peculiaridad de vivir en comunidad, y de necesitarnos unas a otros, no para funcionar de forma sostenida, pero sí para ser felices. Esa extraña manía que tenemos las personas, objetivo central de las vidas de todos; alcanzar una anhelada felicidad.

Mantenemos la fe en que esa felicidad es posible, y nos devanamos los sesos para encontrar los caminos que nos conduzcan a ella. Pero esos caminos hoy por hoy están falseados; hemos construido o permitido construir un mundo artificioso, que pretende darnos una rápida pero efímera felicidad, mediante miles de artimañas. La comodidad, la seguridad y la estabilidad son tres hermanas prodigiosamente malvadas para nuestro objetivo fundamental. Nos hemos apoltronado, dejamos que nos faciliten el camino, cuando esos caminos siempre fueron difíciles, e incluso peligrosos. Pero para eso tenemos a quien nos ofrezca una buena batería de seguridades que nos mantengan en el «buen camino».

Religiones, y con ello no me refiero a las creencias religiosas, sino a las estructuras de poder que surgen de ellas; Políticas, encargadas siempre de reducir nuestras mejores espectativas a vanos empeños. Estructuras que han venido a entorpecer las posibles rutas hacia la felicidad, colapsándolas de oportunidades para el reblandecimiento de nuestros cuerpos y seseras. Bancos, Corporaciones, Estados, Ejércitos, han socavado todas las opciones reales para ser felices, componiendo una amansadora melodía de supervivencia.

Ahora, estamos a punto de quebrar la estabilidad del planeta donde vivimos, a costa de esos falso caminos trazados a base de consumo desmesurado y su equivalente expolio natural. Y además, nos acercamos a cotas jamás vistas de destrucción de vidas humanas por guerras, hambrunas y enfermedas, que podrían ser eliminadas, si la caridad se apoderara de nuestras almas.

Así pues, hablamos de las virtudes que siempre nos han puesto en el camino de un ser superior, y que siguen siendo sojuzgadas para mantenernos bien quietitos, en lo calentito de nuestros cubículos. «La revolución será moral o no será» dijo Charles Péguy, a lo que Emmanuel Mounier añadió cuatro décadas después, «La revolución será personal o no será». Una transformación radical de las personas por dentro; de cada uno de nosotros. Es esa revolución que no admite la queja de que otros empiecen antes, que yo les sigo; nadie puede seguirnos en esa ruta. O hacemos el camino o aceptamos la limitación actual, que nos arrastra pendiente abajo. Una revolución que debe ser estructural como consecuencia de esa transformación moral y personal. Es una revolución sin partidos y sin ejércitos, una transformación radical, desde la raíz, desde abajo, y que no deja lugar a dudas.

Y hacer la revolución interior precisa que nos hagamos niños y niñas por un lado, y por otro que arriesguemos lo que tenemos. ¿Por qué? Por que creemos que es lo que tenemos que hacer. Ser conscientes de nuestra pequeñez, pero también de nuestro enorme poder, que convertido en potencia transformadora, es el mejor elixir para la felicidad. Creer en y amar a los demás, y en ellas y ellos lo que pudiera haber de extraordinario e incluso de desconocido, movidos por la firme y a la vez frágil convicción de que se puede hacer; acabar con la inevitable predominancia de la violencia, con la voracidad de los bancos y multinacionales, con la tutela de los estados.

No encuentro mejor deseo para todas y todos este comienzo de año y decenio. Revolución.

Reflexiones por un año en crisis

Se nos va el 2009 y entramos en la segunda decena del siglo XXI, inmersos en una de las crisis más graves de nuestra era; una crisis sistémica que recorre todas las estructuras creadas durante este tiempo, sobretodo a las financieras.

Porque si hay una clave evidente es que el sistema financiero capitalista de la especulación ha sido el verdadero culpable de esta crisis. Que luego hay variaciones zonales, donde la apuesta por las nuevas tecnologías, las energías alternativas, el «ladrillo» o cualquier otra ocurrencia maravillosa para la apuesta ganadora, eso es innegable. Pero eso es parte también del sistema financiero.

Que las grandes corporaciones hayan amasado sus fortunas a través de la especulación y no por el objeto de sus iniciativas es algo que se sale de cualquier análisis que se pudiera hacer previo a la caida del muro de Berlín. Durante mucho tiempo las cosas estaban claras, ya que la inestabilidad de resolvía con una guerra, caliente o fría, con un cambio de gobierno orquestado desde un despacho, oval o rectangular, pero las cosas habían sido así durante más de siglo y medio. Pero cayó el muro, y se desató la furia por absorber todo posible resquicio de ganancia, a toda costa, y con porcentajes inimaginables 10 años atrás.

Así las cosas, hemos acabado en una situación crítica económicamente, donde el desempleo se ceba con los de siempre, y la reducción de beneficios amenaza con transformar todas las estructuras del poder económico. Este año será recordado como el de Obama y la crisis, pero también por el fracaso de la cumbre de Copenhage. Un presidente negro no garantiza nada, es una posibilidad, una esperanza, una muestra de que las cosas pueden cambiar. Pero ya hubo un secretario de estado y general negro, y no fue nada esperanzador verle mentir sobre la guerra. Pero como no han resultado diferentes Indira Gandhi, Margareth Thatcher o Michelle Bachellet, de sus coetaneos por el hecho de ser mujeres.

Nos hemos empeñado en demostrar que la igualdad (de sexos, géneros, colores, religiones,…) es posible, y lo hemos rebajado a igualitarismo barato. Las situaciones difíciles las resuelven las personas, sean del orígen étnico, sexo, inclinación sexual que sean. Son hitos en el camino, pero no la solución. Hoy nos comentaba nuestro amigo Carlos, que se habían reunido ayer los «viejos inumisos» a comer. Gente que hace 20 años se enfrentaba a la policía en manifestaciones, al ejército en juicios, al mundo por su rebeldía por no acatar el que te obligarán a un servicio social por no querer un servicio militar. En realidad, no querían ejercitos. Pero si su lucha tuvo éxito al conseguir que desapareciera la «mili», fracasó, porque se les colaron las mujeres en el ejército; mujeres deseosas de demostrar que valían tanto o más que los hombres. Hoy ya hay una mujer teniente coronel(a).

La crisis es sólo una cara de la poliédrica forma de nuestro sistema, que intenta sobrevivir y medrar a toda costa; principalmente a la nuestra. Por eso, sigue siendo un buen momento para la crítica al sistema; para seguir recordando que existe la alternativa del decrecimiento, que podemos acabar con los ejércitos, que todas somos personas, y que nuestro planeta, el único que tenemos, necesita de nuestra ayuda para sobrevivir. Sigue siendo un buen momento para la revolución. El año que viene os hablo de ella.  

El pórtico al misterio de la segunda virtud en un blog

Ayer se publicó en el blog Mis hijos, mi oro de Carmen Ibarlucea los primeros versos de este magnífico libro de Charles Péguy. No es muy habitual que aparezcan este tipo de textos en los blogs, asi que creo interesante mencionarlo.

Además estoy prestándole ayuda a una muchacha que cursa 2º de Bachillerato en Madrid, y que tiene que hacer un trabajo sobre el mismo libro.

Y todo ello coincide con la preparación de una comunicación para el Congreso del 2010 de la Asociación Española de Personalismo, en la que trataré algo muy relacionado con este libro también, y es la relación con Dios y la Religión de su autor.

Lotería: un impuesto placentero

No me cabe duda; el común es bastante incoherente. Las colas de primeros de mes en Callao, en Madrid, que en un principio pensé que eran para el cine, y que resultaron ser para cierta administración de loterías que parece repartir mucho dinero todos los años, me hicieron ver cuan extraños somos. Era una cola variopinta en edades y orígenes; emigrantes y locales, parejas, personas mayores, jóvenes… todos parecían resistir el frio sin problema a cambio de la espera, que me resisto a calificar de esperanza, puesta en un suculento anticipo de impuestos, que con seguridad, todos ignoraban hacer en aquel acto.

Es la misma rutina de cada año; derroche de luz, derroche de compras, derroche de comidas de empresa, para al fin derrochar en lotería, y todo como tránsito a la Navidad. Es la moderna novena del niño, el nuevo adviento, sustituyendo la luz del espíritu por la luz de neón o de led. Y todo para llegar al día 22 con posibilidades para ser rico, en realidad para cumplir con nuestras ambiciones y con el resto desbordar al mundo; pero primero nuestras ambiciones.

Si estuviera en mi mano borraría la lotería, pero especialmente la de Navidad y la del Niño. En general, porque engañar para cobrar impuestos necesarios es una necedad y una estafa. Y en particular, porque la natividad de la Esperanza es algo tan hermoso, que resulta soez embadurnarlo con el grito monocorde y estridente de unas pobres criaturas que no parecen crecer con el paso de los años, para apedrearnos con su cantinela durante toda una mañana, y que traen una cortina de humo para insensatos, que realmente sirve para hacer las carreteras por las que nos trasladamos, o pagar las luces que derrochamos en estas mismas fechas, o para el sueldo de los médicos que nos atienden, o para la cooperación internacional que generamos, o para los convites de la Casa Real.

Todo eso que nos negaríamos a pagar, de decirnos que es para lo que es. Mundo de engaños, mundo destruido que nos negamos a reconstruir, ese es en el que nos movemos. Inconscientes, sin querer saber quien nos gobierna de verdad, quien decide nuestras idas y venidas; nos movemos por ese mundo que nos reclama las deudas y no nos paga por lo que hacemos.

Pero a pesar de todo, algunos y algunas volveremos a creer en la magia esta Navidad, y tendremos Caridad, atisbaremos la Fe, y nos sorprenderemos de lo difícil y necesario que es alcanzar la Esperanza. Y termino con una fórmula que siempre me trajo esta sensación que describo;  más temprano que tarde,….

De Democracia y esas zarandajas

Hoy la democracia es una baratija que se mueve de puerta en puerta sin encontrar morada apacible, al igual que la libertad y la solidaridad. Durante los últimos días nos han insistido que una consulta popular o referendum, que una iniciativa popular avalada por 180000 firmas o que el sentimiento de pertenencia a una identidad cultural o nación, no son muestras de democracia; que prohibir es malo cuando se trata de la posibilidad de hacerlo con el «acervo cultural» y las «tradiciones más arraigadas», poniendo en peligro el ejercicio «de la más básica libertad de elección».

Sólo puedo decir que como a Aminetou Haidar me dan ganas de vomitar, pero sin haberme sometido al honorable y valiente ejercicio de una huelga de hambre.

También me están intentando vender durante la última semana que ahora sí que es momento de ponerse a defender el medio ambiente, pero en reuniones bien preparadas y cerradas, con un quorum bien delimitado y con unas invitaciones bien contadas; que preparar un documento entre unos pocos para que los demás lo aprueben es el ejercicio más democrático que existe, porque lo hacen quienes son aparentemente dueños del marchamo identificativo de la democracia.

Pues bien, entonces me tendré que declarar abiertamente no democrático. Si eso es democracia yo no participo, me niego a ser parte de este juego cada vez más impresentable que pretenden vendernos como Democracia.

Porque evidentemente la libertad de elección de un toro está perfectamente defendida por nosotros humanos, especie elegida por Dios o la Ciencia, lo mismo me da, para hacer lo que considere oportuno. Lo mismo que con nuestro entorno; que sigo siendo el club de los principales emisores de gases y soy el que más problemas pone, pues es precisamente eso lo que me faculta para ahora decidir qué es lo que hay que hacer y quien tiene que hacer qué y cómo para solucionarlo. ¿Pero es que a alguien le puede caber alguna duda?

Y consultar al común de los mortales sobre una decisión cualquiera, ¿para qué? Ya eligieron a quien debía hacerlo. No cabe preguntar, salvo en encuestas bien diseñadas que puedan prever científicamente lo que va a resultar en las elecciones que se organizan desde el estado. Y si encima se le ocurre a la gente misma el organizar el «circo», … pues no hay peor y más deleznable acto anti-democrático. Es como pensar que alguien que se pone en huelga de hambre para demandar justicia lo hace por el interés general; pero ¿qué mente perversa puede pensar eso? Lo hace para joderle las navidades a la población y los negocios a nuestro país. Sólo se le ocurre a esta señora saharahui poner en peligro el acuerdo que nos permita comprar los tomates a 5 en vez de a 15 céntimos, para explotar en condiciones a los agricultores marroquís y así dejar descansar a los extremeños y andaluces.

Realmente, realizar una cumbre como la de Copenhage es un despilfarro para lo que se ha conseguido que es prácticamente nada. Los ricos apostando por lo suyo y los demás también. Total el planeta era lo de menos.

Asi que los toros deberán apostar por sí mismo, al igual que los saharahuis. Suena un poco a diluvio universal, pero es lo que alguien de a pie espera; que cada uno arregle sus problemas, egoísmo en estado puro.

En todo caso, y aunque e clame en el desierto no desisto de las funciones que se me encargaron en el bautismo; profeta, sacerdote y rey. De momento la primera es con la que me siento más cómodo, la segunda aún me resulta compleja, y a la tercera la fe no ha sido capaz de iluminarme lo suficiente como para que se convierta en proyecto. No penséis que el pesimismo me invade; es sólo rabia.

Encuentro sobre Péguy en Europa

El pasado 5 de diciembre, en el Instituto Católico de París se celebró un encuentro de día completo cuyo programa fue el siguiente:

9 h 30 : Accueil des participants
Matinée : Les hommes des Cahiers et l’Europe
9 h 45 : Isabelle Davion : « Romain Rolland l’Européen et le monde
germanique »
10 h 15 : Yves Bruley : « Les Courriers de Macédoine de Maurice Kahn
(1903) »

10 h 45 : Pause

La diffusion européenne de la pensée de Péguy
11 h : Danielle Millet-Vantuchova : « Péguy en République tchèque »
11 h 30 : Jennifer Kilgore : « La réception de Péguy en Angleterre »
12 h : Marie-Clotilde Hubert : « Lectures de Péguy en Europe,
1989-2009, une approche bibliographique »
12 h 30 : déjeuner
Après-midi : Péguy : la nation contre l’Europe ?
14 h : Ismaël Ferhat : « Péguy face aux questions d’éducation : un
hussard… de l’école française ? »
14 h 30 : Jérôme Grondeux : « Esprit : des Péguystes et l’Europe »
15 h – Table ronde : « Péguy et l’Europe, hier et aujourd’hui » avec la
participation des intervenants et de Juan Carlos Vila Alonso.

Como ven a última hora tuve la oportunidad de participar en el coloquio y me pidieron un artículo sobre la presencia de Péguy en España que estoy preparando y que subiré a este blog oportunamente.

La verdad es que la experiencia fue muy gratificante, incluyendo el conocer personalmente a uno de los nietos de Charles Péguy, Michel, hijo de Pierre; todo un honor que ya por sí sólo hizo merecer la pena el viaje.

En el blog de Víctor Gómez Pin

Aunque tiene ya tiempo, casi dos años, la entrada es interesante por la relación que hace entre Péguy y Darwin. Este hombre no deja de sorprenderme. Recuerdo hace 25 años la lectura de un libro que realizó en conlaboración con Javier Echeverría, «Los límites de la conciencia y del matema», que hice comentando capítulo a capítulo junto a mi amigo Rafael Robledo. Ya entonces me sorprendía lo rebuscado de su estilo (entonces no sabía si era suyo o de Echevería, pero desde hace tiempo que les distingo), pero siempre me ha resultado interesante.

El enlace es Digresión; Péguy tras Darwin.

Un texto propio y una traducción

Recientemente he traducido un texto que a su vez he comentado someramente, que creo será de utilidad para aquellos que deseen acercarse a péguy en castellano. Se trata de unas conferencias dactilografiadas que Péguy denominó «Del Anarquismo Político», aunque yo he denominado el trabajo como La Libertad en Péguy. El texto se puede leer en este enlace de Google Docs.

Derecho a la vida

Este derecho fundamental de cualquier ser vivo, el de continuar viviendo, y sobretodo de que otro ser vivo no deba anular ese derecho está en un punto muerto. Muerto porque día a día lo conculcamos o permitimos que se conculque.

Intencionadamente hablo de «ser vivo». En las entradas anteriores, hablando de la Pobreza y el Hambre, hacía comparaciones que a muchos les extrañaban, poniendo en relación estos temas con el Aborto. Ahora voy a incluir un factor más de controversia al incluir al resto del reino animal.

Ayer en Badajoz, se manifestaron 400 personas en contra del maltrato animal. Hace a penas una semana se encontraron en una caja, dos cachorros mutilados junto a las herramientas utilizadas para ello; las mutilaciones eran el producto de considerar a esos pobres animales, objetos destinados a la contemplación y el uso humano, por lo que había que recortar orejas y colas. Imagino que realizado de manera chapucera, dio como resultado que la tortura a la que aún se somete a muchos animales, además fuera motivo de la muerte de uno de ellos y el estado crítico de otro. Así, estas 400 personas amantes de los animales se manifestaron para poner de manifiesto esa parte abominable de aquellos que son aparentemente buenos convecinos.

En otras circunstancias, esto me hubiera parecido simplemente un acto cívico y una buena noticia. Pero entra a preocuparme que hace 10 días fueran la mitad los que defendían el equivalente en otras personas como ellos y ellas. ¿Cómo hemos llegado a una situación moral como esta? Hemos relativizado todo lo relacionado con la persona, porque ya no lo es para la mayoría, sino individuo aislado. Este se vuelve masa informe y sin rostro con una facilidad pasmosa, y con ella es muy difícil sentirse identificado e implicado en su salvaguarda, en ser solidario con ella, uno con ella.

Imagino que muchos querrán ver en estas líneas una minusvaloración de la vida de otro animal que no sea humano. Les anticipo que se equivocan. El valor de la vida es único para todo ser vivo. Con nuestra forma de vida actual ya no nos enfrentamos día a día con la defensa del espacio vital frente a otros seres vivos; la mayoría vive una vida aséptica, hermética, aislada, de individuos. Afortunadamente para mí, vivo en el campo, y eso me lleva a tener en frente a esos animales que nos resultan tan especialmente molestos, los insectos. Hormigas, arañas, avispas, moscas,… se empeñan en ocupar el mismo espacio que yo. Digamos que la cohabitación es complicada. Alejarlos, mantenerlos a raya es un esfuerzo diario. Sin caer en el absurdo del dolor por la hormiga que he pisado sin saber, soy consciente de que mi presencia provoca la muerte de algunos de estos pequeños seres. Quizás por ello no me importa que se coman algunas de las fresas, coles o tomates que planto, y no utilizo productos para eliminarlos.

Pero llegar a considerarlos el enemigo a exterminar, o como simples objetos decorativos destinados a mi placer visual, implica que existe un desprecio por la vida indigno de una persona. Aunque llegar a considerarlos un bien superior a nuestras semejantes, más dignos de protección y ayuda, es otra indignidad.

Quizás muchos de los que se manifestaron ayer contra el maltrato animal creen que el hambre y la pobreza son un estigma que hay que eliminar, pero resulta indignante movilizar al doble de personas con una fotografía de dos cachorros desangrándose, que con una persona famélica. Somos una sociedad enferma, precisando terapia urgente.

Cero Pobreza…. Todo Esperanza

Que los Objetivos del Milenio han fracasado es ya un hecho a cinco años de su meta; nada parece indicar que se vaya a invertir la tendencia de crecimiento en los indicadores más graves, que son además los que menos esfuerzo económico implicarían. Es el componente político, la voluntad de los políticos la que falla. Pero también es un fracaso la estrategia que hemos seguido desde el otro lado, desde la movilización social para convencer al resto de la población de que es necesario hacer algo.

Se ha trabajado por movilizar a la gente para que presione a sus gobiernos hacia una acción efectiva contra la pobreza, y la gente no se ha movilizado en ese sentido, pero tampoco en el de la acción personal. El aborto motiva a la gente; puede ser por el morbo, el gusto por la sangre ajena, las ganas de meterse en la vida privada de los demás, o vaya uno a saber por qué. Desde luego no les mueve salvar vidas, si fuera así, el millón largo de personas que se manifestaban en Madrid lo hubieran hecho también contra el hambre en el mundo, que mata mucho más que una ley, y máxime cuando muchos de ellos dicen creer, dicen profesar una fe o al menos practican con asiduidad con su presencia en los templos, que considera como un bien supremo la dignidad de la persona.

Pero con un día de diferencia el aborto ha movilizado diez veces más de gente que la pobreza. Y eso es un fracaso de la movilización de Pobreza Cero. Y no sólo por la falta de presencia en las calles, que muchos puede ser que no fueran por diversas razones, como es mi caso; razones más o menos válidas, razones más o menos fundamentadas, o incluso de fuerza mayor. Pero es que no hay conciencia de que este problema es el Problema. Que la crisis mundial, las guerras, los genocidios, la lesión de Cristiano Ronaldo o la barba de algún monarca trasnochado, son apenas minucias, inconvenientes pasajeros, dolores puntuales. El hambre y la pobreza son definitivas como la muerte que anuncian para miles cada día. Una muerte silenciosa, anónima, apenas sentida.

Y no es que todas y cada una de las vidas humanas, nacidas o por nacer sean dignas por sí mismas, es que además tienen el derecho a vivir dignamente, y a morir dignamente. Y por cada una de ellas que no tiene la oportunidad de hacerlo se produce un abatimiento de esa dignidad, de la fe en lo increible, de la esperanza en lo posible y de la caridad con los otros. Y aunque el peso de una vida es el mismo que el de un millón, porque la vida no se puede medir, la evidencia del número para esa parte de nuestro raciocinio que funciona a base de ratios y medidas, debería ser tan abrumadora que nos hiciera insoportable el respirar, evitar el llanto, … pero apenas nos da para «ser de una ONG».

Luego, las miserias del día a día humano, nos llevan a preocuparnos cada uno de nuestras diferentes prioridades; pagar la luz, ocupar una presidencia a toda costa, o gritar en un campo de fútbol.

Y como las posibilidades, como casi siempre se reducen a actuar o no, yo invito a actuar. A poner en juego el poder que tenemos por el hecho mismo de ser personas que se expresa fundamentalmente en pensar y actuar. Los gobiernos son inoperantes, pesados, torpes y burocráticos. Por eso su fin obvio es el de ser eliminados, y por tanto no deberíamos contar con ellos para solucionar esto. Porque tiene solución, y porque se lo debemos a los que han muerto y a los que van a morir hasta que lo solucionemos (OJO, no hasta que se solucione).

Es una esperanza contra toda evidencia, una fe, en que la caridad de cada una de las personas es mucho más potente que la estupidez de los individuos aislados (redundancia que aplico para hacer visible la diferencia fundamental entre persona e individuo). Además es una esperanza que no se basa en ningún tipo de derecho, sino en la justicia de quienes son dignos, de los misericordiosos, de los que ponen-su-corazón-en-los-otros.