Comercio Justo o Justicia del Comercio

Muchos son los empeñados en considerar que el término «Comercio Justo» (como el de «Economía Ética» o «Economía Solidaria», o incluso el de «Banca Ética») es un oxímoron o contradictio in terminis, cuando en realidad se trata de un concepto nuevo, que pretende recuperar un sentido más humano, más basado en la persona que en el individuo y sus intereses, para el sustantivo en cuestión (sea comercio, economía o banca). Lo que se pretende es demostrar que es posible la justicia dentro de las relaciones de intercambio que llamamos comercio, las relaciones de producción y consumo que llamamos economía, y las de la gestión del propio intercambio, sea con moneda o no, a lo que llamamos banca. Introducir el factor «persona», su dignidad intrínseca, comprometemos todo lo que debe salvaguardar esta última, en el funcionamiento de nuestra sociedad, de nuestra vida en comunidad, que hoy es simplemente un pasar solos y solas por el mundo que nos hemos creado, buscando satisfacer el más básico tener, antes que el mucho más propio ser.

Hemos trastocado nuestra vida. Nacemos envueltos en pañales, literal y metafóricamente; en lo literal, con prendas ya consumidas por otros para nuestro uso, con lo que ya comprometemos nuestro propio futuro; en lo metafórico, porque se nos trata como a inválidos, como no-válidos, queriendo conservarnos como un bien que no se puede consumir demasiado rápido, ya que se agota. En nuestra infancia y adolescencia se nos instruye en conocimientos que nos exceden y abruman, sin llegar a comprender su conexión con nuestra realidad, sometiéndonos a una férrea disciplina en algunas cosas, y consintiendo nuestros caprichos como compensación. De adultos, ya sólo queremos apoderarnos de lo que es nuestro, o más bien, de lo que consideramos nuestro. Un «nuestro» que no parte del empoderamiento, sino de la apropiación. La propiedad privada nos absorbe, nos hace egoístas y egocéntricos, derrochadores de todo cuanto se pone a nuestro alcance, olvidando que sólo podemos usarlo para el beneficio común, que también es el nuestro, y no podemos (debemos) abusar de ello. Las relaciones de justicia y caridad brillan por su ausencia en nuestra vida ordinaria, y las hemos remitido a un pequeño espacio de «maquillaje».

Ese pequeño espacio es el que ocupa el Comercio Justo. Pretender que es la solución no es más que infantilismo; una cosa es mostrar como podría ser un funcionamiento justo de las relaciones comerciales, y otra pretender que esa es la solución a los problemas del mundo. Cuando hacemos hincapié en que buscamos un mundo mejor que es posible, estamos diciendo que hay otras formas de hacer las cosas que nos procurarían unas circunstancias vitales sanas, estables, sostenibles, que hoy por hoy no tenemos y usamos burbujas de colores para demostrar su existencia; pero no son más que eso, burbujas de colores, si no buscamos un cambio global, una realidad alternativa, otro mundo.

Pretender que las relaciones comerciales, financieras, productivas y de consumo sean justas, implica una serie de condiciones que no son fáciles de conseguir:
Perder el miedo. Miedo a que las cosas cambien, miedo a no tener un plan de pensiones, miedo a cambiar de trabajo, de ciudad, de país. Miedo a tener menos y ser más. Sufrimos un exceso de seguridad.
Disfrutar de la diferencia. Diferentes formas de pensar, creer, comer, vestir, amar, son necesarias para crecer como personas, y aceptar que existen, tolerarlas, no es suficiente, tenemos que llegar a disfrutar con la multiplicidad. En vez de arcoiris, buscamos una noche nublada.
Amar por encima de todo. Amar a los demás significa considerarlo uno conmigo (solidaridad), con el que puedo y debo llevar a cabo mi vida en comunidad (cooperación), al que considero un igual en la diferencia (caridad), con el que mantengo una unión en la que sus problemas son los míos (compasión) y con quien quiero ser corresponsable y correspondiente (misericordia).

Esto es justicia, lo demás son paños calientes, necesarios por educativos, pero transitorios.

Conviviendo con narradores


No me resulta extraña una narradora, ya que vivo con una hace más de 20 años, pero la presencia de 15 juntos de todas las edades, sexos, procedencias, y dedicaciones resulta un evento difícil de repetir, sobretodo cuando los tienes cerca, incluso a much@s en tu propia casa.

Yo me considero un usuario y beneficiario de la palabra y en buena parte vivo de ello como los narradores profesionales. Pero es un espectáculo ver y escuchar la cantidad de historias, anécdotas, relatos inventados y reales que pueden salir de sus bocas en 3 días de contar y contar. Ha sido en el marco del Festival Medieval de Alburquerque, donde se han repartido en 5 espacios abiertos y cerrados, convocando a mucha de la gente que paseaba por esas calles engalanadas de la época en cuestión, al igual que sus vecinos, para ambientar una fiesta que ya cumple 16 años.

Muchos siguen sin conocerla, y otros tantos la descubren entre las diferentes fiestas del verano extremeño, pero mucha ha sido la gente que ha descubierto con agrado la presencia de esta variedad de narradores por sus calles, puertas y mesones, hablando de dragones, lobos, zapatos, zapateros. niñas, hígados, pócimas, baúles, princesas y ladrones, entre otro tipo de faunas, floras, linajes, menajes y profesiones diferentes. Criaturas y mayores se han parado a escuchar minutos u horas a estos personajes que les han hecho reír, pensar y llorar.

Pero cuando los tienes en casa, ya sin calaveras en la mano, o con pantalón corto, y no ataviados para la ocasión, contando las cosas que han sucedido en sus vidas, se convierte en una oportunidad de oro para distinguir sus peculiaridades, sus manías, sus tics, y sus múltiples virtudes.

El uso de la palabra para expresar lo pensado, vivido y amado es imprescindible para ser personas, y cuando la palabra abandona la tinta o los bits, y se convierte en aire, en sentimientos que van de boca a oído y de corazón a corazón.

… y ahora un video que nos ha preparado Manu Alburquerque pinchando aquí

Obama, la gripe y el Alcalde de Zalamea

¿Y qué tienen que ver estas cosas en este caluroso tránsito de agosto? Pues que las tres tienen un peligroso común denominador; dinero, poder y miedo. Esta tripleta nos trae de cabeza durante este verano a los que intentamos buscar el pie oculto, el que nunca está visible hasta que no se desclasifica, a este animal incontenible que es el sistema que sostenemos con nuestra vida diaria.

La esperanza americana, el primer presidente negro de USA, enfrenta en estos días una crisis con sus vecinos del sur que puede manchar la hasta ahora casi inmaculada imagen de cambio en la tradicional política imperialista de la mayor potencia mundial. La continuación del Plan Colombia y el establecimiento de bases compartidas en ese país en un momento como el actual, en el que existen al menos 3 bloques bien diferenciados al sur del Rio Grande, no sirve más que para desestabilizar la zona de forma muy peligrosa. Las antiguas rencillas latinoamericanas están siendo superadas, pero aparecen una nuevas, de carácter mucho más actualizado y estratégico. El bloque que lidera Venezuela, sustituto de la Cuba castrista ahora en un claro segundo plano, no está dispuesta a aceptar en sus fronteras al ejército norteamericano, y menos en el territorio de una de las cabezas del bloque que se le enfrenta de manera más clara. La Colombia de Uribe, donde nadie protesta porque el presidente quiera perpetuarse por referendum, y que mantiene reclamaciones territoriales ligadas a los yacimientos petrolíferos fronterizos de Venezuela, es vista como un enemigo potencial desde hace tiempo por el chavismo. El apoyo mexicano y el de una parte de centroamérica al proyecto colombiano es fundamental para los intereses del vecino del norte, y la inestabilidad hondureña no ha hecho más que visibilizarlo. La tercera parte en cuestión está liderada por Lula, Fernández y Bachelet, donde la tibieza, los coqueteos con ambos lados, y la falta de firmeza están dando alas a mantener una iniciativa que todos deberían rechazar. El cambio de política del país del norte con sus vecinos del sur parecía ponerse en marcha con Obama, pero sólo para tomar el rumbo de la vieja política que se usó con la Europa “liberada” del nazismo y el comunismo tras la segunda guerra mundial.

Y la gripe A ha venido a completar un paisaje en el que los intereses económicos son la clave. El pánico que enfrentamos por el contagio masivo, las dudas en el uso de vacunas y antivirales, las discrepancias entre la UE y la OMS, no son más que el efecto deseado al dar publicidad incansable al hecho de los contagios y muertes por esta mutación de un virus muy conocido por la humanidad. Países como Chile y Argentina sufren los “estragos” de una pandemia que se queda lejos en cifras de las muertes por desnutrición severa, gripe común o malaria en esos mismo países. Cuando llegue la segunda quincena de septiembre, veremos florecer el pánico en Europa, con los retrasos en la incorporación a las escuelas de niñas y niños, los trabajadores de grandes empresas trabajando desde casa, etc… El miedo inmoviliza, y eso es lo que necesita el sistema para que en un periodo de crisis económica, bancaria como ya he dicho en esta misma columna, no nos movamos, temamos hasta darnos la mano. La gripe aviar “devastó” el planeta,… en las previsiones que nunca se cumplieron. La maquinaria se ha perfeccionado; el grave daño a la industria avícola de la anterior “pandemia” se ha evitado dejando claro que el cerdo no era culpable, y cambiando oportunamente el nombre por una fórmula ajena y por tanto temible; H1N1.

Y en España, mientras cunde el miedo, y nos dedicamos a ignorar lo que sucede en el “patio trasero” norteamericano (cosa, por cierto, muy española, como los toros), dejamos que una entelequia que gestiona aire, un aire de mucha propiedad (otra de las bases del sistema), se permita ya dirigirse contra las iniciativas populares que buscan recuperar textos clásicos para dar aire a las maltrechas economías de los municipios más pobres. Zalamea y su alcalde, tanto el de Calderón como el actual, se ven reclamados para pagar el peaje de la cultura. Como el pobre Calderón ya no puede asociarse a la gestión de la usura, se aprovechan del versionante y los usufructuarios del mismo, para rapiñar este impuesto contrarevolucionario; los mismos que pasaron como buitres hace unos meses por La Codosera, donde vivo, yendose de bares, no para refrescarse con una cerveza o despertarse con un café, sino para reclamar los eurillos que les toca pagar por tener una tele y un equipo de música.

Y todo esto no es la teoría paranoica conspiratoria, es simplemente que la realidad está ahí fuera, delante de nuestros ojos, basta leer lo que sucede en el mundo y mirar globalmente. Si alguien conspira contra nosotros, somos nosotros mismos.

Buenas noticias para la Educación en Familia en Catalunya

A raíz de la publicación de la nueva Llei d’Educació catalana me he permitido dirigirle el siguiente mail a la Consejera de Educación extremeña, Eva María Pérez López:

Estimada Consejera:

Me permito escribirte para comunicarte una gran noticia para las familias que tomamos la opción de educar a nuestros hijos en familia (homeschooling en su terminología inglesa) en España. Y lo hago como padre que educa en casa y como ex-presidente de la Asociación para la Libre Educación.

Desde que en el 2002 se creó la primera asociación de familias que educaban en casa para buscar la regulación en el estado se han recorrido muchos despachos y llevado a cabo comparecencias públicas y en algunos parlamentos autonómicos, para presentar esta opción que en el resto de Europa y buena parte del mundo se encuentra regulada y que en nuestro país era hasta este viernes una opción en los márgenes de la legalidad.

En mi caso particular han sido 7 años en los que he disfrutado con la educación de mis hijos, a los que con 16 y 18 años puedo ver como personas perfectamente integradas a pesar de todos los malos augurios que rodearon nuestra decisión de educarlos en familia cuando estaban en mitad de la primaria.

Ahora se acaba de publicar la Ley 12/2009 de la Generalitat de Catalunya, llamada también Ley de Educación de Cataluña. En ella hay dos artículos que resultaron de las conversaciones con los grupos parlamentarios de todo el espectro político catalán llevado a cabo por la Coordinadora catalana de educación en familia. Se trata del artículo 55 (especialmente los párrafos 2 y 7), así como de la disposición adicional 17ª, cuyos textos te pego a continuación:

55.2 Se pueden impartir en la modalidad de educación no presencial las enseñanzas postobligatorias, las enseñanzas que no conducen a titulaciones o certificaciones con validez en todo el Estado, los cursos de formación preparatoria para als pruebas de acceso al sistema educativo, la formación en las competencias basicas, la formación ocupacional y la formación permanente. También se pueden impartir excepcionalmente, enseñanzas obligatorias y otras enseñanzas que en determinadas circunstancias, establezca el Departament.
55.7
El Departament ha de crear y regular un registro en el que consten los datos de los alumnos que se acogen a la modalidad de educación no presencial en enseñanzas de educación básica*.

* esta ley considera educación básica la educación primaria y la secundaria obligatorias.

Adicional 17ªAcreditación para la obtención del tiulo de graduado o graduada en educacion secundaria obligatoria. Se ha de establecer por reglamento el procedimineto de acreditación para obtener el titulo de graduado o graduada en educación secundaria obligatoria de los alumnos que consten en el registro al que hace referencia el articulo 55.7.

Desgraciadamente no se consiguió la mención expresa de «educación en familia» pero la posibilidad de realizar los estudios obligatorios no presencialmente, así como la aparición de un registro público de quienes optan por este modelo educativo y la posibilidad de realizar exámenes para la obtención del graduado, eran las reivindicaciones que habíamos elevado a todas las instancias públicas para poder comenzar el proceso real de regulación de nuestra opción, que se adapta perfectamente tanto a la Constitución como a la LODE.

Como familia que educa en casa en Extremadura quisiera solicitarte que se planteara al menos una situación de regulación como la que ya tienen en Cataluña para la nueva ley de educación extremeña, y que los defensores del pueblo andaluz y vaco ya han solicitado reiteradamente a sus parlamentos.

Recibe un cordial saludo

Y hasta aquí el mail. Ha ido con copia a su asesor, a la secretaría de educación y a sus directores generales pertinentes, además de a todos los medios extremeños. Espero que de esta manera se den por enterados de que las cosas han empezado a cambiar en el estado en lo que respecta a la educación en casa, homeschooling o educación en familia.

Carta abierta al hermano Boff

Querido Leonardo:

He leído en Redes Cristianas tu artículo a raíz de la última encíclica de Benedicto XVI. El título me ha llamado la atención, y como yo había hecho en este blog un comentario al respecto, la lectura de tu texto me llevado a pensar sobre lo que ambos hemos dicho.

Si Benedicto XVI no fuera Karl Ratzinger en el mundo civil, reconozco que esta encíclica me hubiera resultado extraña, pero realmente considero qué es lo que se puede esperar del Papa que hoy se sienta en la silla de Pedro. Es un pensador por encima de todo, siempre alejado de la práctica real. Por eso ha hecho un documento ideológico. Ahora bien, coincido contigo en que a la Iglesia Católica le vendría muy bien un profeta en esa silla, aunque también le harían falta más profetas de los que tiene. Y profetas de verdad; creyentes que vivieran hasta tal punto su fe que no dudaran llegada la hora de exponerse en todos los sentidos ante el mundo, y sobretodo ante la jerarquía que hoy inunda el catolicismo, ahogándolo en un mar de mediocridad y tibieza. Un profeta no escribiría una encíclica, la haría vida y abandonaría la silla para ello en un gesto profético.

Pero lo que hay es esto. Afortunadamente no se mete en análisis que no le corresponden a mi modo de ver, sino en el terreno que tu criticas, el del deber ser. Esta encíclica es una llamada de atención para la Iglesia en su sentido más estricto, a la totalidad de los creyentes, laicos y religiosos, para que hagan una actualización de sus planteamientos en función de la situación actual en lo político, socioeconómico y medioambiental, aplicando y dejando amplicar aquello que parece más coherente con el Nuevo Testamento. Al fin, Aleluya, reduce el tono moralista para volver a un plano más ético, donde se plantean opciones y no dogmas. Los análisis, a la luz de la encíclica tienen que llegar y deberán ser quienes marquen el rumbo de las acciones de todas y todos en la realidad.

Y quizás arrastrado por esta cruda realidad, y esperando muy poco de este Papa, me lancé a escribir un comentario sobre la Caritas in Veritate, casi alabando el que se mencionaran determinadas cuestiones desde la Curia, pues si al menos en lo ideológico se aproximan, tendrán una parte del camino recorrida. Yo me regocijaba de que se volviera a poner en su sitio cuestiones como Caridad y Misericordia, que tan poco uso tienen en el día a día de hoy, y de la que tan necesitados andamos, como ya recordaba Don Quijote. Y si algo me sorprende en tu comentario es que califiques estas como «nociones fideístas recurrentes». Lo primero que hace en su encíclica es precisamente actualizar el concepto de Caridad, excluyendo el más fideísta y asistencialista del «dar lo que sobra», para realzar el sentido de cuidado y amor que se encuentra a la base del cristianismo (y en muchas otras religiones más), y una vez así redefinido, lo utiliza hasta el cansancio. Ya decía Charles Péguy que repetir las cosas no es un acto de pedantería o pesadez, sino de insistencia inacabable para reiterar que eso es lo más importante de lo que uno quiere decir.

Otra cosa es que piense que a este Papa no le hiciera falta una buena dosis de marxismo. Yo diría que le faltan muchas cosas, y una de ellas es la capacidad de análisis histórico y económico que tan bien lleva a cabo el marxismo. Pero también necesitaría una buena dosis de anarquismo, ya que lo que no cuestiona el Papa es conceptos básicos como seguridad y propiedad, que tampoco cuestiona en su base el marxismo, más bien los replantea. En cambio incluye cuestiones que ninguna de las teorías clásicas acepta aún (quizás por clásicas), como son la de la economía solidaria, las bancas alternativas, etc… que al marxismo le resultan «revisionistas» y al liberalismo «infantiles», pero que hoy por hoy son la única alternativa real al sistema liberal.

Habrá quien piense que defiendo al Papa; ¡Dios me libre!. Benedicto XVI representa a la Iglesia de la que no quiero formar parte, pero si veo atisbos de lucidez procuraré que se acrecienten y no ridiculizarlos. Tampoco querría que nadie pensara que pretendo por contra atacarte, cosa también lejos de mi intención. Pero quizás esperaba más de ti que de él, y eso me hace tener una especie de nudo en el estómago, muy incómodo, inquietante. La liberación de los oprimidos se llevará a cabo por los oprimidos y los opresores, o volverá a darse la vuelta la tortilla como tantas veces pasó antes; o parafraseando a Péguy (otra vez) y a Mounier, la revolución será personal o no será.

Fraternalmente.

Concertación, transición y futuro, y II

Como prometía,… ¿Por qué afirmar que la opción de Marco Enríquez-Ominami es la mejor para el Chile de hoy? Reproducir viejas categorías comienza a resultar molesto y fuera de contexto, más que una fidelidad a las ideas de cada uno. La Concertación es un elemento obsoleto en la política después de casi 20 años en el poder; la ideología democrata-cristiana, la social-demócrata o la socialista moderada han dado paso a una línea basada únicamente en la voluntad y el deseo de gobernar. La derecha conservadora no tiene otro objetivo que volver a gobernar y recuperar el poder político, ya que el económico no lo ha perdido nunca. Las otras opciones son podríamos decir, puntuales. Plantean una opción basada en una escasa visión del futuro y una excesiva fijación en el presente o el pasado. Precisamente ahí entra en liza la propuesta de Enríquez-Ominami.

Una clave fundamental en la opción que defiendo es la idea de la superación de las fronteras establecidas en la construcción de las políticas «nacionales» por un lado recordando las reivindicaciones internacionalistas de la izquierda tradicional, pero incorporando las necesidades globalizadas para construir la esperanza. Asociar libertad y justicia en la intersección de lo local y lo global es una actitud que es extraña a las políticas al uso en esta primera decena del siglo XXI, aún excesivamente deudora de las políticas herederas de la caída del muro. Y por ello es renovador, si no revolucionario.

Por lo mismo, aunar la sustentabilidad a lo anterior viene a incluir modelos que ponen de relieve la importancia de los recursos naturales, no en función de la productividad, sino de la interconexión con nuestra calidad de vida en un sentido mucho más amplio. Y si a ello añadimos la adición del sentido solidario a la economía podemos imaginar que la apuesta que se pretende hacer es por un mundo mejor y mucho más que posible, necesario. Obviamente, ello redundaría en la justicia de los procesos económicos en un país que hoy se caracteriza por la intransigencia empresarial y el liberalismo a ultranza ante sus vecinos económicamente invadidos, de los que recibe ingente mano de obra inmigrante, barata, y por tanto explotada.

Otro factor fundamental en la apuesta por el futuro es un concepto de ciudadanía que se aleja de los que se manejan en las corrientes al uso en el marco europeo, siempre tan en la mira de los y las que se dedican a elaborar programas políticos en el continente americano. Es una ciudadanía global, que además recupera los aspectos sociales y económicos, incorporándolos a los derechos humanos, que tanto han centralizado la idea de ciudadanía en los últimos decenios. Y además una ciudadanía participativa, que es culturalmente activa, y que con ello pretende incorporar todas las formas creativas de un país múltiple y joven, que entiende las nuevas relaciones internacionales en un modelo de justicia que incluye el comercio justo y una globalización diferente, donde fortalecer la identidad no pasa por estar por encima de los demás sino en fortalecer las relaciones interculturales porque sabe que son relaciones que nos nutren y no nos separan en viejos modelos nacionales.

Y todo esto además asumiendo modelos de desarrollo diferentes, obviamente sustentables, pero además culturalmente asumibles, y económicamente viables.

Esto parece suficiente para aceptar esta opción, sobretodo por su independencia partidaria. Una presidencia sin partido, para unos ciudadanos cada vez más decepcionados de su clase política, que sea capaz de devolver a la política a los jóvenes.

Otra vez los medios

Sí, soy lector de El País. Es lo único que se puede leer con cierta calidad en la información diaria hoy por hoy en este país, y en internet; a Público le falta aún tiempo y maneras. Pero hay que reconocer que ser lo menos malo no reduce el hecho de ser malo. Pero que muy malo, como la agencia EFE.

Hace un rato ha aparecido la siguiente noticia: «Los hijos de bolivianos ya no serán españoles por nacer en España«. ¿Pero quien escribe este artículo? Además de contradecirse en varias ocasiones, hace afirmaciones que son falsas. En España no se le da la nacionalidad a un niño nacido en territorio español de padre y madre extranjeros desde que la Ley de Extranjería que el gobierno de Felipe González con la mayoría absoluta a sus espaldas, en 1985 obligara a modificar una base del derecho que era el eliminar el ius solis y dejar sólo al ius sanguis regir la obtención inmediata del DNI.

Y si no, que se lo digan a mi ahijada Macarena Paz, que nació en el 12 de Octubre de Madrid, un 10 de agosto de 1998, de madre soltera chilena, y que tras residir en España durante un año, sin la nacionalidad efectiva chilena (hasta no residir en Chile) y sin la nacionalidad española, salió de este país integrada en el pasaporte de su madre, por un resquicio legal que los países latinoamericanos conservan con los nacidos en la «madre patria». Hoy, después de residir 4 años en Extremadura, sigue sin ser española, aunque sí chilena.

La Declaración de los Derechos del Niño, como todas las declaraciones son facilmente soslayables. El niño o niña no es apátrida real ya que tiene el derecho a la nacionalidad de los progenitores por el ius sanguis, de manera que no se puede aplicar la indefensión del niño o niña. Sólo en el caso de países sin relaciones con España, o situaciones de disgregación del país de origen, se puede llegar a obtener la nacionalidad por el ius solis.

Pero en El País, y en la agencia EFE, no saben ya de qué hablan. Y parecen querer resaltar la innovación de la constitución boliviana de forma que lo que resaltan en la supuesta bondad de nuestro sistema. Pues NO. En este caso la bondad es que se elimina la necesidad de la residencia efectiva para los hijos e hijas de bolivianos nacidos en el extranjero para ser bolivianos. La efectividad del ius sanguis de manera automática e inmediata. Claridad en la las leyes es lo que nos falta. Y nos sobran fariseos en la profesión periodística.

Benedicto XVI, economía y amor

Como ya hice público al comenzar este blog, me considero apóstata, pero me niego a pretender hacerlo con papeles. Considero que hacerlo es un síntoma de burocratismo y legalismo inaceptables, o al menos, tan negativo como seguir diciendo que se es católico sin practicar.

Pero hoy me he sentido reconfortado ante la nueva encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI. La Rerum Novarum de León XIII fue un acto revolucionario en la Roma de fines del XIX, todo un acto de rebeldía ante una pétrea iglesia que se negaba a recoger lo social en su seno, y dejaba a los socialistas, anarquistas y comunistas fuera de toda posibilidad en su seno. Casi 80 años después, Pablo VI escribió la Populorum Progresio, que pretendía actualizar la doctrina social inaugurada por la anterior. Ahora, 40 años más tarde, llega algo del siglo XXI a los pasillos papales. Y de la mano de un Papa del que podría no esperarse tales «desmanes», aunque por otro lado, y dados sus conocimientos teológicos y filosóficos, era más que deseable.

Y ha sucedido. Ubi caritas, Deus est. Hablar de economía y amor, de justicia y misericordia, de no utilizar la ética en vano, son arriesgadas apuestas, cuando se apoyan no sólo en textos de los padres de la iglesia, sino además en las corrientes de pensamiento que han ido dando en los últimos tiempos la posibilidad de entrever un mundo mejor posible. Las apuestas alternativas en la creación de empresas, la inserción, la economía solidaria, las bancas alternativas, la apuesta por la persona, «…favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetaria», son cuestiones que jalonan el texto de reafirmación de una línea que parecía alejada de los despachos epicopales (a excepción de algunos).

Ahora esta encíclica introduce la necesidad de que desde el propio autor hasta el sacerdote del pueblo más alejado, desde el creyente de comunidad de base hasta el empresario de misa dominical tengan la obligación de actuar en consonancia.

Cooperación internacional, desarrollo, abuso del término «ético» en el mundo empresarial, sostenibilidad, son cuestiones que se desgranan en un texto mucho más interesante e innovador que los informes que firma hoy por hoy la ONU de Ban Ki Moon.

Y tiene sus oscuridades. Resurgen temas cuestionables como el del aborto o la natalidad, pero esta vez mucho más inmersos en el contenido, como «uno más», y no como las estrellas que todos los mass media sienten la tentación de resaltar cuando el Vaticano dice algo.

Merece la pena leerlo. Tan sólo el alegato contra la banalidad en la caridad que hay al principio, ya vale la pena.

Concertación, transición y futuro I

Hoy voy a mirar hacia el interior de mi país de nacimiento. Al igual que el país donde he vivido la mayor parte de mi vida, debido a la iniquidad de una parte de su sociedad (civil, eclesiástica y militar) ha debido vivir un proceso de transición de la dictadura a la democracia. Proceso de duración siempre indeterminada, imposible de ajustar a periodos o acontecimientos concretos que marquen un final, una vuelta a la normalidad. Creo que nunca se vuelve a la normalidad; las aventuras más o menos revolucionarias en democracia nunca son “normales”. Y no quiero que se tome “aventuras” en sentido peyorativo, ni mucho menos; sino en el más positivo, son la búsqueda de la buena ventura. Y cuando se truncan violentamente, las heridas nunca se curan. Siempre permanece la huella, y por tanto, la transición es un camino que en realidad no nos devuelve al punto de partida, sino a un nuevo futuro.

En Chile, del “No” surgió la Concertación. Una amplia mayoría que quería ser demostración de un futuro mejor posible y necesario. Pero como sucede siempre en esta imperfecta democracia nuestra, reino de las mayorías, de las medias, de los porcentajes, de la seguridad, de la necesidad de atesorar años de gobierno, se traicionan las buenas voluntades en pro de la efectividad y del progreso. La sucesión de presidentes desde aquel “No” a Pinochet, ha sido variopinta. Dos democratacristianos, un socialdemócrata y una socialista. Un equitativo reparto si atendemos a las necesidades de cada momento; el primero, para traer la calma a la nación, un conservador inclinado por el golpe en un primer momento y que pidió perdón a tod@s por el error cometido; el segundo, un conservador pragmático que devolvía a las élites tradicionales la predominancia política; el tercero, el exilio redentor, la pragmática socialdemócrata, el tecnócrata, un aire más de izquierda para la normalización; la cuarta, mujer al fin, socialista como el presidente legítimo expulsado y mártir, torturada, huérfana por torturas, hija de militar leal, pero ya víctima de la flaqueza ideológica de la Concertación.

Cuatro presidentes que han ocupado La Moneda bajo el modelo que el dictador había preparado para autosucederse; presidencialista como nunca, con senadores designados, con un modelo social basado en la diferencia de clases como siempre había sucedido. Y durante ese tiempo una coalición de gobierno que ha ido perdiendo identidad para convertirse en una plataforma de gobierno, cuyo único objetivo es gobernar, o perpetuarse en el gobierno. En el modelo democrático actual, esto es alcanzar la mayoría de edad política. Al igual que el PSOE y el PP en España, la Concertación es una coalición con escasa capacidad ideológica que busca perpetuarse en las estructuras. Cuando un gobierno traspasa los 8 años en el poder, se transforma en una especie de virus, que se enquista en las instituciones con la voluntad de perpetuarse eternamente. Gobernar, 12, 20, 25 años, en un sistema democrático de mayorías, es alcanzar la plenitud; en realidad, es llegar por el camino opuesto a la dictadura administrativa. Si a eso le añadimos el bipartidismo, la inexistencia de terceras o cuartas opciones, llegamos a la plenitud del espíritu de la democracia occidental.

Situados en ese punto, es muy sano y deseable que aparezcan opciones a esa situación. En España no existen, y así nos va. En Chile, surgen los Navarro, Arrate o Enriquez-Ominami. Cada uno de los tres incide en algún detalle particularmente interesante, pero probablemente, el último de ellos es el que reúne unas características que le hacen, bajo mi humilde punto de vista, la opción más deseable de las que podrían estar presentes en las próximas elecciones presidenciales en Chile. Y por eso, voy a dejar para una profundización posterior, valorar los puntos en los que apoya su pretensión presidenciable. Pero antes, me gustaría realzar eso de “opción más deseable”, ya que ninguno, realmente propone una transformación profunda del sistema, cosa que sería la opción más clara; sigo apostando por un modelo autogestionario y participativo. No lo olviden.

Zapatero en África Occidental

La cumbre de la CEDEAO (Comunidad de Estados de África Occidental) y una visita oficial a Nigeria y Togo han sido el motivo de este viaje por esta zona tan empobrecida del planeta de nuestro jefe de gobierno. En la cumbre prometió 240 millones de euros para el desarrollo agrícola y la lucha contra el hambre en los 3 próximos años. Y algunos dirán que está bien, otros que es poco, y otros que en medio de la crisis que se las apañen como puedan. Me gustaría recordar mi anterior artículo “Un juguetito de un millón de euros”. El Sr. Zapatero se ha comprometido a gastarse cada uno de esto tres años en la zona lo mismo que se gastó en comprar estos juguetitos.

Quizás sería bueno poner ambas cuestiones en paralelo para poder tomar conciencia de la similitud en las cifras con la diferencia que implican ambas iniciativas. Una se trata de la compra de armas de destrucción selectiva, que ni siquiera están amparadas por una hipotética necesidad defensiva; la otra se trata de una iniciativa de apoyo al desarrollo de una de las zonas más pobres del planeta, de las más empobrecidas, o sea de las que más hemos ayudado a empobrecerse durante años. Tampoco voy a entrar en la calidad o efectividad de esta aportación que vamos a hacer (porque esto también se hace con el dinero de todos y todas, incluidos los impuestos que pagan los y las inmigrantes que viven en España), ya que no se han aportado más detalles, pero es posible que una parte de ese dinero que vaya a desarrollar su agricultura, esté pensado para apoyar la presencia de empresas españolas dedicadas a algún sector productivo o de servicios relacionado con la agricultura, y eso se considere “cooperación al desarrollo”. Lo importante es resaltar la “frialdad” de las cifras; cuesta lo mismo intentar matar que ayudar a vivir, tiene el mismo valor económico. ¿Tiene el mismo valor en nuestras consideraciones éticas?

De la visita a Nigeria hemos sabido poco o nada, y de la de Togo sólo dos cuestiones han conseguido atraer la atención de unas pocas líneas en los periódicos. La que más la avería del avión que obligó a Zapatero a retrasar unas horas su viaje; muy importante. La que menos, pero que al menos se coló en las rotativas, el hecho de que en Togo se hiciera coincidir la visita con la ratificación por el congreso de la ley que eliminaba la pena de muerte del código penal. Es un elogio que un país escoja la visita de un mandatario extranjero para dar un paso tan importante, y deberíamos ponerlo en valor. Pero si hemos ido allí es porque Togo tiene algo que nos interesa, y no son ni los fosfatos ni el mármol que ya explotan empresas españolas, pero que tienen poco interés en este momento; quizás la pesca, nuevos caladeros a los que acceder desde este estrecho país, o quizás la agricultura y su exportación a la UE.

Seguimos funcionando con los mismos criterios coloniales de siempre. Llevamos el dinero y nos quedamos con los recursos; nos agasajan y nos maravillamos de su amabilidad y belleza natural. Recordemos que la mayoría de los inmigrantes del África Subsahariana proviene de esta misma zona. Que hablamos de los recursos o la falta de su disponibilidad, que es la que les empuja a venir hacia el norte. Es mucho más fácil quejarse de la inmigración o de la mala calidad del césped en los campos de fútbol sudafricano que interesarse por las razones que hay para que sea así; es mucho más fácil ignorar nuestras responsabilidades que acercarnos a verles de cerca.