Enfermedades contra la crisis

Paradójico o no, las enfermedades parecen salir en ayuda de un mundo inmerso en una grave crisis, que como ya dijimos en ocasiones anteriores, es una crisis bancaria, que finalmente está afectando al ciudadano de a pie como última pieza de un dominó que ya no tiene a quien empujar antes de caer.
Es de sobra conocida la importancia económica de la industria farmacéutica, como también lo es su voracidad y falta de escrúpulos. Últimamente hemos sabido del acuerdo extrajudicial que Pfizer alcanzó con los afectados por sus ilícitas pruebas en la epidemia de meningitis en Nigeria en la última década del siglo pasado. También es reconocida la escasa efectividad del Tamiflú, antivírico que puso a la venta Roche para la gripe aviar que “asoló” el planeta hace 6 años.

Ahora, en medio de una situación crítica combinada con un descenso internacional en el uso de medicamentos aparece esta “oportuna” “pandemia”. Comillas separadas para diferentes ironías. Oportuna porque viene a reactivar los miedos milenarios, a velar los miedos económicos y a propiciar un repunte en la venta de medicamentos. Pandemia entrecomillada porque hasta ahora hemos dejado ese término para enfermedades que afectan a grandes cantidades de población y que provocan gran mortandad. Después de 10 días de que la enfermedad haya tomado relevancia mundial llevamos 25 muertes, ¡25! ¿Qué significa llamar pandemia a esto frente a la ignorancia de los miles que mueren de malaria? Cuando menos un insulto a la dignidad de quienes se encuentran en constante riesgo ante una enfermedad como esa porque no se quiere invertir en llevarles las vacunas existentes y desarrollar mejores.

Pero ahora nuestro benefactor Obama, va a aportar 63 mil millones de dólares en los próximos 5 años en la lucha contra la malaria y el sida. ¿A quien van a ir a parar? ¿A la investigación y desarrollo de las vacunas por parte de las grandes farmacéuticas o para su distribución en las zonas afectadas y que no cuentan con recursos? Son los claro-oscuros de la esperanza personalizada en este afroamericano convertido en presidente de la mayor potencia mundial.

Nos están hundiendo en el miedo. La crisis, el paro, la gripe,… Hasta los funcionarios y pensionistas se muestran atemorizados en momentos como este; sueldos asegurados todos los meses con precios que bajan es lo que pareciera ser un mundo perfecto. Pero ya que no pueden tener seguros sus ahorros, por el temor a que los bancos no les garanticen su liquidez, y eso no resultara suficientemente atemorizador, llega lo incontrolable a través del aire y el turismo; una gripe. Sí, es cierto que hace 90 años la gripe dejó más muertes que la sangrienta Gran Guerra, pero era hace 90 años. ¡Si al menos nos estuviera preocupando el efecto de este virus mutante en las debilitadas poblaciones de África o del sureste asiático!

Globalizamos el miedo, la necesidad de seguridad. Y si alguien nos ofrece globalizar la fraternidad lo miramos horrorizados. Cooperar, confiar, son una parte de las personas que se encuentran en estado crítico, y esta pandemia pocos la afrontan con medidas reales. Entre esos pocos están las alternativas bancarias éticas, como el proyecto Fiare ( www.proyectofiare.com ) o los modelos de hacer empresa alternativos al sistema ( www.economiasolidaria.org ). Fraternidad y confianza frente a competencia y miedo.

Premios y enlaces


Una buena amiga y seguidora me ha hecho partícipe de uno de esos premios que rondan por los blogs, en este caso educativos, lo cual es de agradecer, ya que una de las cosas a las que me dedico es esa, a educar. Y puestos a compartir, me gustaría compartirlo con:

El club de lectura de Olivenza, Entre Bellotas y Perdices, Princesa Coruja Cuentos y a La ciencia en mi familia

Pero además, es que nos han enlazado como blog, en EuroMundo Global con el que vengo colaborando en los últimos meses como panelista de opinión.

A pesar de las pocas entradas que figuran en el contador, he de reconocer que cada vez me leen más, y eso es siempre un placer difícil de cuestionar. Seguiré adelante pues.

¡¡Feliz día de la República!!.. otra vez

Pues sí, como viene pasando estos últimos 70 años toca felicitarse en un modelo de estado diferente, y por eso es necesario seguir recordando la fecha.

Hoy, de vuelta de Caminomorisco, hemos parado a comer algo en Torrejoncillo. Allí, el mesonero ha abierto una botella que le habían regalado por ser 14 de abril, y nos ha dicho que su abuelo mataba siempre un cabrito para celebrarlo.

En todo caso sería bueno para muchos republicanos recordar que el modelo de estado no es lo fundamental, sino que la comunidad que lo forme sea capaz de autogestionarse, cooperar, cuidar a los otros sean quienes sean, y todas esas cosas que sabemos por la tradición libertaria que en este país nuestro es tan abundante.

También valdría hoy, en la misma línea, recordar que cuando todo decae en política es porque la mística republicana ha claudicado, parafraseando a mi querido Péguy.

400 años de olvido e ignominia

El 9 de abril de 1609 el entonces rey de este reino nuestro, Felipe III acordaba con sus ministros la expulsión definitiva de los moriscos de estas tierras, que empezarían con la publicación del edicto en Valencia el 22 de septiembre de ese mismo año. Era el principio del fin de casi 900 años de presencia musulmana en España; los 325.000 moriscos censados entonces (el 5% de la población española de aquella época) debían abandonar su país, sus casas, y la mayor parte de sus posesiones, para afrontar un futuro incierto en tierras magrebíes.

En el edicto se se ordenaba que podían llevar lo que pudieran cargar ellos mismos, que se les mantendría en la travesía desde el Grau de Valencia, pero que quien no obedeciera podía ser desbalijado e incluso asesinado sin temor a represalias. La mayoría se había convertido al cristianismo de manera forzada, pero por lo mismo, al llegar a tierras africanas fueron perseguidos, hostigados y asesinados por haber cedido a las presiones cristianas. Sólo aquellos que permanecieron unidos, unieron sus medios económicos y se hicieron con una flotilla de barcos con los que comerciar y piratear por las costas africanas, consiguió sobrevivir a aquella monstruosidad que nuestro país se obstina en olvidar.

Celebramos los 500 años del descubrimiento de Ámerica con grandes fastos a ambos lados del Atlántico, pero ya entonces nos resistimos a conmemorar el comienzo de uno de los genocidios más grandes de la historia también a ambos lados. 17 años después nos llega la oportunidad para conmemorar otra fecha infame, y así recordar los errores pasados para no repetirlos en el presente y futuro. Es otra oportunidad para recordarle a las generaciones presentes que nuestra historia cultural está llena de contribuciones que vienen de aquellas personas que habitaron estas tierras, primero provenientes del norte de África, y luego arraigadas durante siglos con sus tradiciones y religión, conviviendo las más de las veces con el resto de tradiciones y religiones de la península (cristianas y judías).

Pero también es un momento de ver en quienes obligamos a cruzar el estrecho hacia África, el rostro de quienes hoy lo cruzan en sentido contrario, y que comparten con nosotros el día a día de la España de 2009. Que sufren la crisis y gozan de los beneficios de esta sociedad del bienestar al menos, tanto como nosotros, al igual que en 1609 sufrían una crisis motivada por la disminución de los recursos que llegaban del expolio de las colonias americanas, pero gozaban de las bondades de su tierra.

El impacto que sufrió la economía española con la expulsión fue tremendo, ya que se expulsaba a trabajadores especializados y artesanos que no serían recuperables de ninguna manera. El declive de nuestra economía fue definitivo. Hoy se vuelven a levantar voces que piden el endurecimiento de las leyes de inmigración, y volvemos a repetir cegueras y sorderas. Cuando la estupidez humana alcanza cotas insospechadas siempre es buen momento para echar la vista atrás, pararse a reflexionar y darnos un respiro para afrontar el día a día que siempre tiene sus dificultades, pero también tiene sus alegrías. Como no parece haber (nunca se sabe), un Cervantes que nos haga ver nuestros errores y los deje grabados para la eternidad de nuestra cultura, nos toca hacer entre todos y todas un esfuerzo de visibilización de lo que significó aquel 1609, y no vendría mal algún gesto por parte de los herederos en el trono para con aquellos que sus antecesores mancillaron, expulsándolos o ejecutándolos sumariamente.

Sobre la retirada de Kosovo

Creo que no cabe la menor duda que la torpeza diplomática española no deja lugar a dudas, sea cual sea el gobierno que la gestione, siempre acaba teniendo que explicarse y justificarse, y pedir escusas. Pero en el caso de Kosovo, todos leemos sobre la retirada, y nadie escribe porqué nos retiramos, salvo decir que nadie duda de la necesidad de hacerlo.

¿Nadie duda? Me pregunto como se puede dudar de algo a lo que no cabe duda, según todos los analistas, pero nadie entra en el motivo principal. Cuando la ministra Chacón fue a Kosovo la semana pasada, lo hizo como una ilegal. Nadie se ha percatado, que si hubiera sido interceptada por las fuerzas de seguridad de Kosovo, hubiera sido considerada una ilegal que había entrado en un país cuyo gobierno no reconoce y para actividades de tipo militar; eso es espionaje o cosas peores. No, no se rían, no hablo de exageraciones; planteense la situación al contrario, un kosovar que entra en España por un aerodromo y que siendo parte de su gobierno (aunque no reconocido), sea interceptado en las inmediaciones de una base militar….

Pero, ¿por qué arriesgarse a eso? Pues por no poder reconocer un estado naciente en el seno de Europa,…. El problema de Kosovo para España y Grecia, países de la Europa unida que no han reconocido el nuevo estado, es que su existencia cuestiona la estructura misma de sus fronteras internas en el primer caso, y de las externas en el segundo. Es la propia imagen de España como unidad la que se pone en cuestión con la existencia de Kosovo, y esa es la razón por la que es insostenible que tropas españolas sigan allí, ya que en breve pueden ser utilizadas para justificar su existencia, defenderla de ataques externos (que para nosotros no existirían) aunque fuera pasivamente, y en definitiva, serían el escudo de algo que no reconocemos.

¿Pero porqué nadie explica esto? Quizás ERC o PNV saquen a relucir el tema cuando la ministra o el mismo Presidente acaben explicando el tema en el Congreso, pero seguro que estará poco presente en los medios. La censura del Estado se ha puesto en marcha, las razones de estado son muy poderosas razones, y la unidad del estado como existe hoy es incuestionable.

Se acerca otro 14 de abril, y volverá el federalismo a la palestra.

"Por una vida más frugal" de Nicolas Ridoux

La filosofía del ‘decrecimiento’ reivindica que debemos trabajar menos para vivir mejor. Propone una crítica constructiva y pluridisciplinar que ponga en cuestión la búsqueda obsesiva del «cada vez más».

En el origen de la grave crisis actual hay una nueva manifestación de la desmesura, de la búsqueda infinita de omnipotencia. Las empresas y entidades financieras han estado persiguiendo obtener unos beneficios en crecimiento perpetuo. En esta búsqueda incesante del «cada vez más», los mercados existentes no bastaban, y hubo que crear mercados incluso donde no existían. Las consecuencias de todo ello en la economía real serán por desgracia de amplio alcance, y afectarán especialmente a los más débiles. Como consecuencia de esta crisis, la mayoría de nuestros dirigentes, antes neoliberales, de repente parecen haber descubierto a Lord Keynes. Pues bien, ¿qué es lo que Keynes nos dice? «La dificultad no es tanto concebir nuevas ideas como saber librarse de las antiguas».

Eso es lo que pretende el movimiento del «decrecimiento», que propone una crítica constructiva, argumentada, pluridisciplinar, de rechazo de los límites que constriñen nuestras sociedades contemporáneas, para así poder liberarnos de ese «cada vez más». La filosofía del decrecimiento trata de explicar que en muchas ocasiones «menos es más».

¿Qué es exactamente lo que está ocurriendo en nuestros días? No estamos padeciendo una crisis sino un conjunto de ellas: crisis ecológica (energética, climática, pérdida de la biodiversidad, etcétera); crisis social (individual y colectiva, aumento de las desigualdades entre las naciones y en el seno de las mismas, etcétera); crisis cultural (inversión de valores, pérdida de referentes y de las identidades, etcétera); a lo que ahora se añade la doble crisis financiera y económica. Todas ellas no son crisis aisladas, sino más bien el resultado de un problema estructural, sistémico: cuyo origen está en la desmesura, en la búsqueda obsesiva del «cada vez más».

¿Qué se puede decir sobre la crisis económica desde el punto de vista de quienes somos «objetores al crecimiento»? Que nadie se equivoque, porque decrecimiento no es sinónimo de recesión. Tal como escribí hace más de dos años: «No hay que elegir entre crecimiento o decrecimiento, sino más bien entre decrecimiento y recesión. Si las condiciones ambientales, sociales y humanas impiden que siga el crecimiento, debemos anticiparnos y cambiar de dirección. Si no lo hacemos, lo que nos espera es la recesión y el caos».

Ahora hemos entrado en recesión, pero que nadie se confunda, no en una sociedad de «decrecimiento». Para empezar, no hemos cambiado nuestra organización social, y en la actual organización todas las instituciones y mecanismos redistributivos se nutren de la idea del crecimiento. En una sociedad así, cuando el crecimiento falta, la situación es inevitablemente dramática. El decrecimiento es algo totalmente distinto. Significa crecer en humanidad, esto es, teniendo en cuenta todas las dimensiones que constituyen la riqueza de la vida humana.

El decrecimiento no es un crecimiento negativo, ni propugna tampoco una recesión ni una depresión; sería ridículo tomar nuestro sistema actual y ponerlo del revés y de esa manera intentar superarlo. El decrecimiento supone que debemos desacostumbrarnos a nuestra adicción al crecimiento, descolonizar nuestro imaginario de la ideología productivista, que está desconectada del progreso humano y social. El proyecto del decrecimiento pasa por un cambio de paradigma, de criterios, por una profunda modificación de las instituciones y un mejor reparto de la riqueza.

Es claro que el crecimiento económico pretende aliviar la suerte de los más desfavorecidos sin tocar demasiado las rentas de los más ricos, para no enfrentarse a su reacción política. En ese sentido, el decrecimiento pasa necesariamente por una redistribución (restitución) de la riqueza.

En un mundo de recursos limitados, las cosas no pueden crecer de manera indefinida. Por eso, «la objeción al crecimiento» habla de la necesidad de compartir, el regreso de la sobriedad, en particular para aquellos que sobreconsumen. Hacemos nuestras estas palabras de Evo Morales, presidente de la República de Bolivia, que el 24 de septiembre de 2008 afirmó en la Asamblea General de las Naciones Unidas: «No es posible que tres familias tengan rentas superiores a la suma de los PIB de los 48 países más pobres (…) Estados Unidos y Europa consumen de media 8,4 veces más que la media mundial. Es necesario que bajen su nivel de consumo y reconozcan que todos somos huéspedes de una misma tierra».

Hay que acabar con la idea de que «el crecimiento es progreso» y la condición sine qua non de un desarrollo justo. El crecimiento es adornado por sus defensores con todas las virtudes, por ejemplo en materia de empleo. Sin embargo, como dijo Juan Somavia, director general de la OIT, en su informe de enero de 2007: «Diez años de fuerte crecimiento no han tenido más que un leve impacto -y sólo en un pequeño puñado de países- en la reducción del número de trabajadores que viven en la miseria junto con sus familias. Así como tampoco ha hecho nada por reducir el paro». En efecto, los beneficios empresariales han sido tan enormes que ni siquiera un crecimiento fuerte ha podido crear empleo, de ahí la persistencia del paro. La recesión agrava brutalmente este problema. Pero es ilusorio pensar que, para que todo el mundo tenga trabajo, lo que hay que hacer es restaurar el crecimiento económico y aumentar cada vez más las cantidades producidas; esta sobreproducción no tiene ningún sentido, no consigue el pleno empleo y, encima, compromete gravemente las condiciones de supervivencia del planeta.

Volvamos a Keynes, aunque no el que relanza las economías desfallecientes gracias a la intervención del Estado, sino al que escribía en sus Perspectivas económicas para nuestros nietos (1930) que sus nietos (es decir, nuestra generación) deberían liberarse de la coacción económica, trabajar 15 horas semanales y tender a una mayor solidaridad que permitiese compartir el nivel de producción ya alcanzado. No hacerlo así, según él, nos llevaría a caer en una «depresión nerviosa universal».

La filosofía del decrecimiento hoy dice que debemos trabajar menos para vivir mejor. No tener la mira puesta en el poder adquisitivo (que a menudo es engañoso y reduce al hombre a la única dimensión de consumidor), sino buscar el poder de vivir. Se trata de cambiar la actual organización de la producción y repartir mejor el trabajo: utilizar los beneficios obtenidos para que todos trabajen moderadamente y todas las personas tengan un empleo. Esta reorganización debe ir acompañada de una revisión de las escalas salariales. No es aceptable que algunos empresarios ganen varios centenares o miles de veces más el salario de sus propios trabajadores.

Reducir la cantidad de trabajo permitiría asimismo que pudiésemos llevar una vida más equilibrada, que nos realizáramos a través de cosas que no sean la sola actividad profesional: vida familiar, participación en la dinámica del barrio, vida asociativa, y también actividad política, práctica de las artes…

Un modo de vida más frugal, que se tomara en serio los valores humanistas y tuviese en cuenta la belleza, conduciría a producir menos pero con mejor calidad. Una producción de calidad pide habilidad y tiempo, y ofrecería empleos numerosos y más gratificantes. Supone no recurrir sistemáticamente a la potencia industrial (exige sobriedad energética) lo cual mejoraría la necesidad de fuerza de trabajo (como se observa al comparar la agricultura intensiva, muy mecanizada, gran consumidora de petróleo pero parca en mano de obra, con la agricultura biológica). De esta manera, quizá también se pudiese equilibrar mejor trabajo intelectual y trabajo manual, y combatir al mismo tiempo la epidemia de obesidad que padecen nuestras sociedades demasiado sedentarias.

Devolver el protagonismo a la persona, restaurar el espíritu crítico frente al modelo dominante del «cada vez más» y abrir el debate sobre nuestra forma de vivir y sus límites, saber tomarse tiempo para mantener una relación equilibrada con los demás, ése es el camino que propone la filosofía del decrecimiento. Se trata de sustituir el crecimiento estrictamente económico por un crecimiento «en humanidad». Es una tarea estimulante, un desafío que merece la pena intentar.

Nicolas Ridoux es autor de Menos es más. Introducción a la filosofía del decrecimiento (Los Libros del Lince).

Este artículo ha sido publicado por El País en sus columnas de Opinión de la edición del 21 de marzo de 2009.

Una falsa transición

Estamos acostumbrados a oir grandes alabanzas a la transición democrática española que habría sacado a este país de la dictadura franquista hacia un modelo de convivencia democrática sólidamente y sin traumas. Y eso es mentira.

Paso a paso, vamos dejando atrás lo que significó la dictadura en España. Se olvidan los muertos, se olvida la represión, se olvida cualquier detalle a pesar de los grandes aspavientos generados por la Ley de la Memoria Histórica, otro gran fracaso del gobierno de Zapatero. Muchos de los países que desde España se ven como “democracias jóvenes” (cualquiera de América Latina) han realizado procesos en los que se ha recuperado no sólo la memoria sino que se ha intentado devolver la dignidad a los fallecidos y a sus familias con juicios y recuperación de los restos.

En España no existieron juicios. De hecho, los miembros de los gobiernos de la dictadura permanecieron en la vida política y empresarial en activo durante los años que les permitió la longevidad de sus vidas. El ejemplo más notable es el del ministro de información de Franco en los 60, Manuel Fraga Iribarne, que a pesar de ser un hombre clave en la transición, fue el responsable del aparato represor del estado, y se ha mantenido en la política, ocupando el cargo de presidente de una Comunidad Autónoma (Galicia) durante años, y también la presidencia del principal partido de la oposición (Partido Popular). Nadie ha cuestionado su presencia, nadie ha pedido que se le aparte, nadie le pidió cuentas. Como él, muchos otros; miembros del ejército, la policía, y estamentos públicos, han pasado por una vida tranquila después de ser parte de la dictadura.

Ahora, algo que en cualquier país sería misión del estado, hacer las exhumaciones de las fosas comunes de los fusilados, identificar los cadáveres y devolvérselos a las familias, es rechazado por el senado elegido por los españoles, lo que implica que todos los españoles con derecho a voto, somos responsables de una de las mayores iniquidades que existen en democracia. Sólo 11 senadores han respaldado la solicitud de uno de ellos, de que el estado español realice esas funciones, que Amnistía Internacional viene reclamando de España reiteradamente, y que en este país queda a las posibilidades de cada uno, o de las asociaciones de memoria histórica existentes. Parece bastar con una oficina mal pertrechada y un número de teléfono para responder a 70 años de olvido. Les hemos negado la restitución de su identidad, les hemos negado el recuerdo. Un país que se llenó la boca reclamando que en Perú, Chile o Argentina no se juzgara a los dictadores nada más caer, es incapaz de cerrar unas heridas abiertas durante 70 años, relegando a la consideración de parias a quienes fueron detenidos injustamente, juzgados por tribunales ilegales, o simplemente ajusticiados en la soledad de una tapia de cementerio.

España no ha transitado hacia la democracia, sino que ha dado un salto en el vacío con los ojos vendados, para pasar página y cerrar un capítulo más de su oscura historia.

8 de marzo

Pues ya tenemos aquí un nuevo 8 de marzo. Esta vez voy a irme por lo local, por aquello de poner de relevancia mis lugares próximos. Además, como está tan de moda esto del Día de la Mujer, también es bueno que se pueda visibilizar lo profundo que ha calado en nuestra sociedad, tanto extremeña como española, esto de poner en valor los derechos de la mujer, en especial de la mujer trabajadora.

Como decía, uno de mis espacios comunes es Olivenza. Una bella ciudad que comparte historia entre Portugal y España, tranquila y serena, con bonitas calles y gente amable. Pero para mí tiene uno de esos defectos que son tan españoles, como lo de la envidia, y que además la colocan en el candelero durente unos días, precisamente estos mismos en los que escribo; la Feria Taurina. La temporada se abre aquí en Olivenza, y se dan cita todas las caras conocidas del mundo del cuerno, el estoque, la peineta y el capote. Este año, infelizmente para unos, afortunadamente para otros, no hay Feria completa, sólo corridas, quedando la Feria de Muestras Taurinas relegada por la crisis y la falta de dineros.

Y claro, todo ello, dado que este año con la cercanía del carnaval, en vez de los primerísimos días de marzo se ha aplazado un poco, y … bueno, ya saben, antes que el toro nada, ni la mujer y sus derechos. Perdón, quiero decir la celebración de los mismos, no vayan ustedes a pensar que yo creo que en el Excmo Ayuntamiento de Olivenza anteponen la barbarie, el sufrimiento animal, el despilfarro engominado y la fanfarria pasadoblera, a celebrar el Día de la Mujer, porque se va a celebrar, más tarde sí, pero se va a celebrar, no se preocupen.

También tenemos otro lugar extremeño, La Codosera, donde la celebración del Día de la Mujer tiene un color especial. Por que fundamentalmente está compuesto de colores.

La Codosera es una villa fronteriza con Portugal, más que Olivenza, incluso con más relación con el vecino luso que la anterior, y con una mezcla de otras naciones que han venido a incorporar su población; alemanes, suizos, ingleses, rusos, holandeses, rumanos, brasileños,… Abundan los comunitarios, y los demás escasean es cierto, pero no es difícil encontrar raros acentos por sus calles, lo cual le da un curioso aspecto multinacional. Por lo demás, es pequeña y agradable, con un entorno natural envidiable, que desde hace algo más de un año hice mi hogar.

A principios de semana, me topé al ir al centro de salud con este curioso cartel
donde figura una de las actividades más importantes de la semana en que se celebra este importante día; Jueves 5 de marzo 19 horas. Taller de maquillaje «Ponte Guapa» Ven y conoce los mejores trucos de belleza para sacarte el máximo partido (Aunque en el taller se contará con maquillaje, trae tus propias
pinturas para experimentar con ellas).

En fin que visto lo visto, y añadiendo los grandes eventos oficiales que se llevan celebrando estos últimos días, no entiendo como hay gente aún que piensa que aún queda trabajo por hacer en este tema en Extremadura y España. Realmente, aún somos la reserva espiritual de Occidente, lo cual puede tranquilizarnos. Ni la Constitución, ni la Declaración de Derechos Humanos, ni los Objetivos del Milenio han hecho mella en esta tierra.

……. Bueno, ya me he desahogado de la mala leche de una semana. Feliz Día de la Mujer, y espero que entre tod@s podamos seguir trabajando por un mundo de personas, para personas, sin que el género, la inclinación sexual o las preferencias estéticas sean motivo de discriminación.

Un gran paso para la Educación en Familia

Por si alguno de mis lectores habituales no lo sabe, soy parte del movimiento de familias que educan a sus hijos en casa, en familia, hacen homeschooling o son objetores a la escolarización, como mejor queráis entenderlo. Además algunos sabéis que estuve entre los fundadores de ALE (Asociación para la Libre Educación) y que incluso llegué a ser su presidente un año, participando durante 5 años de los intentos por alcanzar la regulación.

Escribo esta entrada para felicitarme/nos por el éxito obtenido en Catalunya al conseguir la Coordinadora de Familias «Educar en Familia» convencer al tripartito para presentar una enmienda (la 170) a la LEC (Ley de Educación de Catalunya) en la que por fin dar un paso hacia el reconocimiento de nuestra opción. El texto es:

Escolarización en las enseñanzas obligatorias

Las enseñanzas obligatorias establecidas en el artículo 5.1 se imparten normalmente en los centros educativos. No obstante, reglamentariamente se establecerán las medidas de garantía de los derechos de los niños y jóvenes de aquellos padres, madres o tutores que opten excepcionalmente por educar a sus hijos e hijas, en las etapas de la educación básica, en el ámbito familiar. En las medidas que se establecerán reglamentariamente se preverá el procedimento de acreditación pertinente para obtener el título de Graduado en Educación Secundària Obligatoria.

Ahora llega la hora de trabajar junto a la administración para llegar a un reglamento que sea admisible por la mayor parte de las familias. Aún así, también se habre un camino que será largo. Esto es un reconocimiento a una objeción, que tendrá su reflejo seguro en la insumisión al reglamento de bastantes familias.

Esto ya se vivió con el servicio militar. Fue largo, pero se logró su erradicación. Ahora toca llegar al reconocimiento pleno, pero antes habrá que mantenerse en el apoyo de quienes decidan objetar tanto como de quienes decidan ser insumisos, pues el objetivo no es el reglamento (que está bien para algunos, y es un paso para todos) sino llegar al reconocimiento pleno, y por tanto la lucha ha dado un paso importante, pero es un paso, aunque la tranquilidad llegará para muchos.

Tempos, EuroMundo Global y CanalExtremadura Radio

Pues en estos tres medios he empezado a ser un habitual por diversas razones desde hace unos tres meses. Son tres medios bien diferentes, pero en todos parece que mis opiniones tiene un hueco, y eso, como no, me alegra.

Tempos es una revista gallega, editada en galego, tanto en papel con la cabecera «Tempos», como en internet, con la url www.temposdixital.com. Trata temas de interés en Galicia y de tipo general, con un tratamiento más a fondo en la edición papel, y en internet atendiendo con más agilidad al día a día, como ha sucedido ahora con las nueva composición del parlamento gallego tras las elecciones del pasado 1 de marzo. Y mi artículo se refiere a la situación de los Objetivos del Milenio con este nuevo escenario. Y se preguntarán Uds, ¿qué opinión puedo tener sobre eso en un lugar donde no resido, y cuya lengua no soy capaz de exribir y hablar, aunque sí la comprenda oída y leída? Pues la respuesta es simple; los problemas de otros son mis problemas. Estar al tanto de la problemática gallega (o vasca, o catalana, o andaluza) me permite tener una mayor capacidad para valorar los problemas en Extremadura, que es donde resido y realizo la mayor parte de mi trabajo. Pero también me permite tener una mejor visión de los problemas del estado español, de Europa y del mundo.
Además, como tengo a mi querido Juan R. Coca, para traducirmelo, todo cuadra.

EuroMundo Global es la versión electrónica en la url www.euromundoglobal.com, del periódico que se editaba en papel con la cabecera de Mundo Latino primero, y después Euro Mundo Latino, que lleva sacando adelante desde hace ya muchos años mi amigo Juan Ignacio Vera. Este periódico dirigido a la población latinoamericana que reside en este país, a la que me siento ligado por mi nacionalidad compartida con Chile, presenta una visión del mundo muy interesante, al abordar problemas de un lado y otro del Atlántico desde el punto de vista del latino. Por eso, mi «columna» de opinión, Visiones Alternativas, quiere ser un aporte a esa visión, y me siento muy honrado de tener ese espacio.

Por último, CanalExtremadura, sobretodo en su versión radiofónica, está siendo un lugar muy interesante desde el que comunicar en esta región. Particularmente La Sábana, programa nocturno que dirige y presenta José Antonio Moreno, con una agilidad y frescura que me reduerda a la radio de mi adolescencia, con menos medios y más imaginativa que la de hoy en día. Allí he empezado una participación como contertulio los miércoles, bajo el nombre de Los Polillas, revisando temas de actualidad con otras tres personas, con una línea de opinión que permita reflexionar a cualquiera que escuche sobre los temas propuestos, sin entrar en grandes profundidades y manteniendo un ritmo ameno; una tertulia de toda la vida, vamos.

En fin, tres medios muy diferentes donde voy incluyendo mis artículos sobre la realidad, que vienen a complementar lo que expongo en este blog.