Mi querido amigo Marcelo Lopez Cambronero, ha escrito sobre los actos programados por «En pie» para estos días. Habla de una revolución violenta sin objetivos, con la mera intención de destruir; habla también de la necesidad de no confundir con otras acciones que dirigiéndose contra el orden establecido no tienen la intención destructiva de las primeras.
Ciertamente las revoluciones pasadas parecieran cargadas de horizontes y objetivos, aunque en su ejecución siempre han primado la destrucción para que nada cambie en realidad, antes que una verdadera transformación. El problema hoy por un lado es el borrado de horizontes que se menciona en el artículo, es cierto. Los jóvenes y los no tan jóvenes se ven, se sienten y se les hace sentir como adolescentes, como personas sin completar, sin ningún objetivo en la vida. Una larguísima adolescencia hasta la cuarentena, anclados en la casa familiar, sin expectativas,… Ese es el caldo de cultivo del fascismo.
Pero siempre hay unos interesados en que el fascismo crezca, y no debemos perderlo de vista. Ahora mismo, mientras escribo, la tensión en las calles de Madrid crece, pero ese crecimiento es alimentado tanto por los oscuros convocantes como por la Delegación de Gobierno. El miedo es el factor imprescindible para que la violencia crezca; el miedo al diferente, el miedo al joven, el miedo a quien muestra sus exigencias con vehemencia.
Unos y otros, los encapuchados y los policías encubiertos, colaboran en que la gente de bien, aquellos que no ven el desorden establecido, que sólo temen perder la seguridad de su cartilla de ahorros y de su pequeña vida,…, burguesa, porqué no decirlo. Esa gente de bien es la que de miedo aceptará medidas que limiten los derechos civiles o cualquier otra acción de respuesta por parte de las instituciones.
Hoy más que nunca necesitamos estar atentos, y no aceptar ninguna de las provocaciones vengan de donde vengan. Nuestra misión es mostrar horizontes y mantener la cordura, sin olvidar que la revolución es imprescindible. Funambulistas sobre el vacío que nunca lo es.
Abandonando la opción por los pobres; abrasando con el poder.
Eugenio Nasarre, diputado del PP y vicepresidente de la comisión de educación del Congreso de los Diputados, ha publicado hoy en PáginasDigital un artículo en portada que nos relaciona una vez más el nazismo con las acciones de protesta de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH).
El Sr. Nasarre comienza recordando el linchamiento público al que fue sometido Philipp Jenninger en 1988, siendo presidente del Bundestag, con motivo del 50 aniversario de la «noche de los cristales rotos», que motivó su dimisión del cargo. El motivo; recordarle al pueblo alemán su responsabilidad en el ascenso y triunfo del nazismo, denunciar su pasividad y laxitud frente a las acciones violentas de este movimiento y su estatalización. Y todo por emitir este juicio moral por el que las responsabilidades no recaerían sobre unos elementos radicales, sino sobre el total de la sociedad alemana de los años 30.
Hasta aquí comparto su visión y análisis. Pero usando este trampolín, se lanza en picado a una piscina que él mismo llenó de tiburones. Para justificar la evidente relación que existe para él entre nazismo y PAH, nos recuerda que a las hordas de Goebbels se las llamaba «ira popular espontánea»; la sagrada línea no traspasable de la libertad individual y el dominio de lo particular, la privacidad.
Cuando un político supuestamente democristiano, se vale de las armas más liberales que existen, para defender la propiedad privada en el sentido más amplio del término, pero la de los «suyos», la de los miembros del «partido que sustenta el gobierno», olvida que como cristiano en política su primer deber es la opción por los pobres, por los oprimidos, por el extranjero, por el que no tiene empleo, le falta de comer, y no tiene un techo sobre sí y los suyos. Cuando se toma esa opción, se reacciona contra quien actúa con usura, quien acapara por encima de sus necesidades, quien busca el lucro personal o de los «suyos». Federico Mayor Zaragoza, a quien acusa de tomar esta opción, acusándolo de ser coherente con lo que dice y piensa, ha visto como también el Presidente del CGPJ, Sr. Moliner, que quienes pierden su casa ante la usura y la desproporción y el engaño, buscan mostrar a quienes les representan, o eso dicen, que es una situación injusta, y que deben buscar vías urgentes de solución al derecho constitucional y básico de las personas a una vivienda digna.
Sr. Nasarre la «violencia» que Ud. siente y que pueden sentir sus compañeros de partido y clase política, porque no solo políticos del PP son «escracheados», es sólo un atisbo de la que sienten esas familias, que ven como se les expulsa por la fuerza de sus casas, porque el que tiene cien mil más de las mismas desea esa también, y se aprovecha de las débiles circunstancias económicas de quien allí habita.
Precisamente, las instituciones democráticas están para dar respuesta urgente a esas situaciones, y no para anidar en los pasillos y despachos del Congreso de los Diputados o el Senado, viviendo a expensas de los impuestos de los mismos a quienes usted acusa de violentos.

La opción de los pobres usted la abandonó hace mucho tiempo, como la caridad. Como cristiano debo recordarselo una y mil veces, como ha hecho el Sr. Mayor Zaragoza pidiendo la concesión del Principe de Asturias a la PAH.
Los nazis abrasaron en la Kristallnacht la poca dignidad que le quedaba a la sociedad de Alemania y Austria en 1938; ustedes, como brazo ejecutor del poder bancario y multinacional, están abrasando la nuestra. Son ustedes los que actúan como los nazis, no quienes se acercan a sus casas a enseñarles su dolor. Y a Ud. Sr. Nasarre recordarle una frase de Moseñor Oscar Romero: «Los antiguos cristianos decían: «Gloria Dei, vivens homo», (la gloria de Dios es el hombre que viva). Nosotros podríamos concretar esto diciendo: «Gloria Dei, vivens pauper». (La gloria de Dios es el pobre que viva). Creemos que desde la trascendencia del evangelio podemos juzgar en qué consiste en verdad la vida de los pobres; y creemos también que poniéndose del lado del pobre e intentando darle vida sabremos en qué consiste, la eterna verdad del evangelio.» (La dimensión política de la fe desde la opción por los pobres. 2-2-1980)
Apostilla a «Charles Péguy» de JC Vila, por Esteban J. Beltrán Ullate
Reproduzco esta nota a mi libro que acabo de recibir.
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Heredia, Costa Rica (2013)
Pues la vida no se compone de una simple sucesión de instantes, sino que acaece en la existencia vista como praxis, en el acontecimiento que emerge del compromiso con la vocación que ilumina cada paso que hace camino, que marca la pauta, que otros podrán observar y sentir como guía. La pluma de Vila J.C., a lo largo de su obra intitulada “Charles Péguy” editado por Fundación Emmanuel Mounier (2004), nos lega esa primera instrucción, la existencia no puede ser simple arrojo sobre la existencia, implica relación en compromiso, por un bienestar comunitario, tenor de una revolución social que implica una transformación personal.
La pluma de Vila transporta al lector a recorrido de pinturas, al estilo de Mussorgsky (Cuadros de una exposición), el despliegue del autor no se delimita a una puesta biográfica-cronológica de Péguy, sino que ahonda en las fibras de su personalidad, develando una serie de situaciones de vida que interpelan al lector.
Mientras se transitan las palabras, frases, y párrafos, con un galope rocinante, crece incesante la esperanza de que ocurra la multiplicación de páginas, con el propósito de seguir bebiendo de las experiencias del autor de los Cahiers, por eso no hay demérito por detenerse meditando secciones, que resultan ser leit motiv de la obra.
Yo también caminé por Orleans, por Chartres, acompañé a Péguy en su librería ese 1 de mayo de 1898, vendí los Cahiers en París y me deje llevar en sus brazos como la niña Germaine, mientras cerraba los ojos, no por sueño sino por abstracción.
La vida de Peguy más que una historia por remembrar es un llamado, una convocatoria ineludible, implica salir de la trinchera, sin temor a recibir el disparo en la frente, con la convicción en una nueva sociedad, misma que será el fruto de una revolución personal.
No es gratuito el influjo que ejerció Péguy sobre muchos pensadores posteriores, su invitación a peregrinar rumbo a Chartres, como convite a un edén terrenal implica un compromiso con el ser humano, a través de la praxis.
Renovación
Metido en esta primavera que no llega y la lluvia que no cesa, hago este acopio de fuerzas en un blog en el que espero unificar todo lo que escribo. De momento me gustaría rescatar aquí algunas de las cosas que se publicaron como notas en Facebook y/o como artículos en mi columna «Corriente arriba» en Euro Mundo Global. Pero en seguida ir publicando nuevas cosas, ya que esta vez aquí se unen filosofía, actualidad, mi tesis, y todo lo que vaya surgiendo, siempre en conexión con mi página en Facebook y las páginas que allí gestiono sobre los autores que aparecen en el navegador de este blog.
Me gustaría no sólo recibir los comentarios que uno siempre espera, sino que otros me indiquéis que os interesa publicar aquí cosas sobre Péguy, Mounier, Landsberg o el Personalismo, y así hacer esto algo mucho más colaborativo.
Espero vuestras aportaciones y comentarios.
Un gran hallazgo
En la última reunión en Asamblea de la Amitié Charles Péguy celebrada el pasado sábado 28 de enero, además de tratar sobre las actividades este año y de los que siguen hasta el centenario de la muerte de Charles Péguy, se comentó de que había noticias sobre la digitalización de una buena cantidad de los Cahiers. Hoy he recibido la confirmación de que en la web Internet Archive se encuentran digitalizados TODOS los Cahiers de la Quinzaine completos, salvo los números 4 y 9 de la primera serie y el 14 de la novena.
Se encuentran en varios formatos; pueden leerse en línea, bajarse en PDF, TXT o en los formatos más comunes para Ebooks. Esto es sin duda una gran noticia para todos aquellos que investigamos la obra de Péguy pues nos permite un acceso directo a la mayor parte de su obra tanto como autor, como editor.
¡Os animo a dar difusión de esta estupenda noticia!
¿Por qué rehacer el Renacimiento?
Pensamientos sobre el Holocausto
Claves del ejercicio de la autoridad (I)
«..la autoridad de la fuerza, de la potencia, que es originariamente la del “cratos”, que se puede denominar autoridad de mandato, o por ley, y que deriva en política como autoridad de gobierno (la autoridad de gobierno es un caso particular de la autoridad de mandato)»
y
«..la autoridad que yo denominaré si les parece, autoridad de competencia, o por capacidad, que deriva en economía, en autoridad de administración, la autoridad que viene del requerimiento, autoridad que le corresponde al que se sigue, quien guía, quien muestra«. (Este texto se encuentra en una transcripción de la conferencia dictada a fines de enero de 1904 con el nombre de «El anarquismo político», que se puede encontrar en su original francés entre las páginas 1793 a 1823 de «OOCC en prose», en Ed Gallimard 1987, y en su traducción completa comentada en mi artículo «La libertad en Charles Péguy«)
Son dos versiones de lo que etimológicamente ha derivado en autoridad, pero que provienen respectivamente de «cratos» y «arjé». Y esta diferenciación es fundamental para entender las claves del ejercicio de la misma hoy por hoy; Propiedad, Libertad e Igualdad. Estos tres pilares y la forma de entenderlos construyen el mundo tras la caída del Muro de Berlín. No es casualidad que se asemeje tanto al lema de la Revolución francesa, y que la ausente Fraternidad haya sido substituida por la Propiedad.
Quiero abordar cada una de las claves en una entrada diferente, usando esta como introducción, aunque habrá repeticiones y coincidencias, ya que este análisis es puramente metodológico, y no significa que cada una de ellas funcione de forma independiente. Todas funcionan como un todo y vienen sirviendo al poder ejercido por quienes lo poseen desde la configuración del estado moderno, o sea algo más de doscientos años.
Quien ejerce ese poder, y cómo son cuestiones que se pueden considerar menores, pero que trataré de abordar para no dejarlas en el olvido. De momento, y como chispazo inicial este video.
La Odisea de descubrir la Filosofía
En él participamos Carmen Ibarlucea, Emmanuel Vila y yo, o sea el 75% de la familia.
El texto de mi aportación es este:
Tenía 14 años, me apasionaba la Astronomía, y mi objetivo era estudiar Astrofísica. Paralelamente, comenzaba a descubrir que la lectura iba más allá de lo que nos mandaban leer desde el sistema educativo, tan obsoleto entonces como hoy, y en ese verano había leído, empezando por 1984 de G. Orwell, lo mejor del cuento de Ciencia-Ficción. Y mientras me comenzaba a internar en la preocupación por el “¿qué hay ahí fuera?”, disfrutaba del cine, en las salas cuando se podía y en la vieja Emerson de 20” con la que tantas cosas había descubierto del mundo, empezando por aquella noche de julio del ’69, viendo nuestros primeros pasos en la Luna.
Aunque ya la había visto en una de aquellas noches de sábado en casa de alguno de los amigos de mis padres, al saber que la reponían en las salas de cine, mi padre planteó una sesión familiar en la primavera del ’78. Mi recuerdo de 2001, Una odisea del espacio (2001, A space Odissey. 1968), no era como para entusiasmarme la idea. Sólo el hecho de que Arthur C. Clarke era responsable del texto me hizo aceptar aquella invitación, pues ya había leído algunos textos suyos. Nunca hasta entonces recuerdo haberme sentido tan “poseído”. Aquel mensaje visual se había convertido en un torrente de preguntas, en una incontenible fuente de dudas. Fue mi primera experiencia filosófica y probablemente de las más fuertes y decisivas.
El texto, elaborado a posteriori, profundizando en el mensaje de la película, lo devoré a continuación. Mis preguntas por Dios se mezclaban con las que me hacía sobre las leyes de la Física en el origen del Universo. Aquel momento extraordinario en el que el simio pasa sus dedos sobre aquella figura geométrica pura, despertando para ser capaz de elevar su brazo con otras intenciones, esta vez armado, me trasportaron hacia un punto que no podía haber imaginado antes. Salir del cine fue como una ruptura brutal, ya que tuve que enfrentar a mi primo Alberto, con sus preguntas de niño de 10 años, que había sufrido un aburrimiento soporífero, comparable en lo opuesto a mi exultante éxtasis.
2001, Una odisea del espacio la he visto en unas 20 ocasiones o más. Es, sin duda, la película que más veces he visto. HAL y Bowman son dos personajes a los que he intentado situar en múltiples ocasiones, dentro de parámetros que siempre terminan excediendo lo que preveía; máquina y hombre, la confrontación de dos formas de entender el Universo, sensibilidad frente a insensibilidad (¿quién es quién aquí?), etc… Sin el apoyo del libro no hubiera podido seguir intentando comprender qué quería decir Clarke, y qué quería decir Kubrick. Es una consumación de Sócrates y su pensamiento a través de una obra de arte que combina lo visual con lo textual. Durante 5 años seguí preguntándome por el Hombre y su destino en el Cosmos (en realidad me lo sigo preguntando pero ya no lo formulo así). La ciencia (la Ciencia con mayúscula) fue perdiendo terreno frente a la pregunta más compleja por los orígenes y los porqués; me invadió el vértigo frente al vacío.
El cine, y en particular la Ciencia-Ficción, me ha acompañado en mi vida de relación con la Filosofía. Star Trek (en particular La Nueva Generación) me ha servido de apoyo en muchas de las actividades que he desarrollado profesionalmente en la educación no formal, pero a 2001, Una odisea del espacio le corresponde ser la gran sugeridora de preguntas, la película más filosófica que he visto. Indudablemente ha habido otras que han supuesto un “instante estético” o un “acontecimiento” filosófico; Stalker (Andrei Tarkovski, 1978), Solaris (Andrei Tarkovski, 1972), Matrix (Hermanos Wachowski, 1999), como ejemplos.
Mi forma de abordar la filosofía nunca hubiera sido la misma sin haber entrado en relación con 2001, Una odisea del espacio.
Para tener más información, en la web de Rebross
Jeanne d’Arc, ¿un símbolo de "derechas"?
Han sido más de 300 días sin escribir en este blog. Se me acabaron las palabras, agotadas o reducidas a su mínima expresión, apenas oral. Pero no iba a durar para siempre, ¿no?.
Y vuelvo aprovechando el 600 aniversario del nacimiento de esta muchacha que ha hecho correr ríos de tinta, en Francia y fuera de ella. El personaje me atraía, pero cuando me encontré con la atracción de Péguy por ella, he prestado más atención a los detalles, y hoy necesito detenerme en como ha llegado a ser un icono de los elementos más reaccionarios y nacionalexcluyentes de Francia, provocando el rechazo en el resto por reacción. Curiosamente comparte ese problema con Péguy, quizás por razones parecidas. Un icono que posiblemente tenga dos facetas, y quizás por eso mi querido Péguy escribió dos obras con el mismo título y tema; contar lo que había sucedido desde las visiones en Domremy, hasta la pira.
La razón aparente más clara para responder es que reúne dos cuestiones que han sido típicamente de derechas; Jeanne era cristiana y francesa de manera ferviente. En cuanto a ser cristiana muchos no dudarán en dar por zanjado que entonces le corresponde ser un símbolo de lo más rancio, o bien la consideren «suya» por representar unos valores arraigados desde el nacimiento de Europa. Ambos se equivocan, pues el cristianismo que planteaba Jeanne, como el de Péguy, es un cristianismo de acogida, donde la Esperanza lleva en volandas una Caridad que es Amor, donde Dios es el padre del hijo pródigo, un Dios del perdón y la misericordia, y por tanto no caben la acumulación, el desprecio o la injusticia.
En cuanto a ser francesa; la defensa de la propia cultura no es algo propio de derechas, y menos si se hace contra el opresor del tipo que sea. En mi juventud aún se significaban las izquierdas por ser anti norteamericanas, porque eso era signo de anti imperialismo. Jeanne se enfrenta a los ingleses, imperialistas del momento; Péguy era anti alemán, imperialistas de la época. Ninguno tenía nada contra lo inglés o lo alemán, sino contra la actitud agresiva. Ser anti es una respuesta de un momento concreto. En consecuencia, su reafirmación nacional se hacía como forma de defensa y no era excluyente.
Así pues, abanderar movimientos nacionalistas excluyentes, conservadores, con figuras como Jeanne es un absurdo. En realidad, cualquier uso de su imagen sería simplificador si se pretendiera abanderar una ideología o postura. Eso, lo único que consigue es que ese bosque no nos permita entender lo que nos quería decir y lo que podemos concluir de sus acciones.
