Hacía mucho que no escribía, y en parte se debe a una dedicación nueva, que acompaña a la nueva casa; la tierra. La azada, o el zacho, como se dice por estos lares, es lo que me ha «robado» el tiempo.
La tierra seca o húmeda en las manos, el dolor de riñones, ese esfuerzo físico que tantas veces he rehuido. El olor de la tierra, la hierba y los árboles tras la lluvia, o al amanecer; el zumbido de las abejas entre las flores; las mimosas amarilleando o los brotes del rosal.
La cuestión es que ahora es el tiempo de que la tierra pueda colarse entre las teclas de mi portátil, al igual que nuevos y viejos personajes de la política se introducen en nuestras vidas.
Hola Juan Carlos.Bueno, me llamo Tony, y quizás me recuerdes por ser un jugador de ajedrez de Olivenza, aunque no me deje ver mucho…El campo…..nuestro mayor tesoro y a la vez el que menos apreciamos…Trátalo bien, aunque duela, porque la naturaleza es sabia y siempre recompensan a aquellos que se trabajan su amistad.Un abrazo amigo.