Ahora, en medio de una situación crítica combinada con un descenso internacional en el uso de medicamentos aparece esta “oportuna” “pandemia”. Comillas separadas para diferentes ironías. Oportuna porque viene a reactivar los miedos milenarios, a velar los miedos económicos y a propiciar un repunte en la venta de medicamentos. Pandemia entrecomillada porque hasta ahora hemos dejado ese término para enfermedades que afectan a grandes cantidades de población y que provocan gran mortandad. Después de 10 días de que la enfermedad haya tomado relevancia mundial llevamos 25 muertes, ¡25! ¿Qué significa llamar pandemia a esto frente a la ignorancia de los miles que mueren de malaria? Cuando menos un insulto a la dignidad de quienes se encuentran en constante riesgo ante una enfermedad como esa porque no se quiere invertir en llevarles las vacunas existentes y desarrollar mejores.
Pero ahora nuestro benefactor Obama, va a aportar 63 mil millones de dólares en los próximos 5 años en la lucha contra la malaria y el sida. ¿A quien van a ir a parar? ¿A la investigación y desarrollo de las vacunas por parte de las grandes farmacéuticas o para su distribución en las zonas afectadas y que no cuentan con recursos? Son los claro-oscuros de la esperanza personalizada en este afroamericano convertido en presidente de la mayor potencia mundial.
Nos están hundiendo en el miedo. La crisis, el paro, la gripe,… Hasta los funcionarios y pensionistas se muestran atemorizados en momentos como este; sueldos asegurados todos los meses con precios que bajan es lo que pareciera ser un mundo perfecto. Pero ya que no pueden tener seguros sus ahorros, por el temor a que los bancos no les garanticen su liquidez, y eso no resultara suficientemente atemorizador, llega lo incontrolable a través del aire y el turismo; una gripe. Sí, es cierto que hace 90 años la gripe dejó más muertes que la sangrienta Gran Guerra, pero era hace 90 años. ¡Si al menos nos estuviera preocupando el efecto de este virus mutante en las debilitadas poblaciones de África o del sureste asiático!
Globalizamos el miedo, la necesidad de seguridad. Y si alguien nos ofrece globalizar la fraternidad lo miramos horrorizados. Cooperar, confiar, son una parte de las personas que se encuentran en estado crítico, y esta pandemia pocos la afrontan con medidas reales. Entre esos pocos están las alternativas bancarias éticas, como el proyecto Fiare ( www.proyectofiare.com ) o los modelos de hacer empresa alternativos al sistema ( www.economiasolidaria.org ). Fraternidad y confianza frente a competencia y miedo.
Juan Carlos, no sabes como te agradezco que sepas expresar tan bien lo que ya hace dias que pienso… lo que pasa que cuando lo digo yo no suena tan creible y la gente me mira como diciendo; donde vas a parar! que cosas de pensar!Y es que ya hace años mi hermano me dijo que cuando una noticia adquiere tanta importancia sin que deba tenerla, me pregunte: ¿a quien esta beneficiando esto?Y suelo hacerle caso, por que vale la pena… y contigo sucede lo mismo, muchas gracias otra vez.Hasta el domingo!Elvira.
Muy bien ilustrado Juan Carlos, directo al grano.Creo que el dicho va a cambiar y desde ahora se dirá «mal de muchos, ganancia de unos pocos».Bsss
Querido amigo:Estoy de acuerdo con todos los comentarios. Hace poco me tildaron de loca porque dije algo parecido, es un placer leerte y por supuesto: conocerte.Un abrazo, desde Canarias…
Hola JC.Ojala toda la gente se diera cuenta de esto… Porque tal y como lo explicas tu se ve clarisimo.Pasate por mi blog cuando tengas tiempo…Que tengo algo para ti =)Besos