Por la razón o la fuerza; aut consiliis aut ense

Acaba de abrirse un debate en las más altas instancias del estado en Chile sobre el lema que figura en el escudo, desde los primeros días de la república, en el tiempo que se llamó Patria Vieja. Es cierto que entonces figuraba en latín, “aut consiliis aut ense”, que podríamos traducir de diferentes maneras, y que sólo desde 1920 es oficial su presencia en el escudo y la bandera presidencial.

Lo importante es que que para los chilenos es parte de lo que han asumido como enseña nacional, y por lo tanto ha adquirido una importancia más allá de su significado. Y ese es uno de los factores a tomar en cuenta en una discusión que el senador Nelson Ávila mantiene viva desde 2004, lo que añadido a estas fechas del Bicentenario dan una relevancia al debate que afecta al símbolo y al significado. Por ello sería necesario profundizar aunque sea brevemente en este tema.

Recuerdo que mi primera sensación, cuando siendo niño tomé conciencia de la presencia del escudo, fue de una frase tan lapidaria y potente que hacía sentir la fuerza de quienes allí la habían colocado, pero no me planteé sus implicaciones hasta que fui adolescente. Esa época cayó en mis manos el Adiós al séptimo de línea, de Jorge Inostrosa. Con el ánimo nacionalista prendido en aquel adolescente, la frase tomó una fuerza inusitada, que indudablemente se centraba en la segunda parte de la disyuntiva. La justificación de la fuerza, del empleo de la violencia en la defensa de lo que es de uno, o de algunos, frente a los deseos de otros. Y esa razón subsidiaria que viene a ser justificadora de lo que hace la fuerza, era suficiente para pensar en revoluciones violentas contra la violencia, y más contra las dictaduras.

Pero la primera juventud, y la asimilación de que la razón era algo mucho más importante que la fuerza, y que ésta no debía usarse, vino a poner en duda por primera vez el significado de aquella frase que por un lado se mantenía como símbolo, pero cuyo significado la hacía cada vez más cuestionable, huella de un pasado violento e impositivo. Fue bastante después, ya con algunos conocimientos de latín (aunque nunca suficientes), que comencé a cuestionarme la pertinencia del símbolo. ¿Qué razón? ¿Cómo seguir manteniendo la fuerza como opción?.

Se trata de una frase adversativa, o sea que estamos ante una opción. Estamos queriendo indicar una opción. Son dos vías de acción que vienen indicadas por el modo de la misma. Si además añadimos la cuestión del significado de ambas palabras las opciones de sentido se amplían; consejo, sentido común, razón, por una parte, y espada, fuerza, autoridad por la otra. Por tanto la razón argumentada es una razón de buen consejo o sentido, de sentido común, no una razón lógica (ratio), más dialógica, y la fuerza es la de la autoridad, la de la espada de la justicia, no la espada (glaudius) de la guerra.

Después de esto ya no se entiende nuestra frase de la misma manera, aunque sigue apelando al uso de la autoridad para apoyar la fuerza, ya no es una apelación a la fuerza de las armas como lo hemos entendido siempre. La cuestión indudable es que si se mantiene el símbolo debe ser porque se actualice su significado, se clarifique y explique a las nuevas generaciones. En caso contrario debería cambiarse para evitar seguir transmitiendo una idea totalitaria, bien sea por la fría razón o por la ruda fuerza. Actualizar no significa renunciar, como piensan algunos, a la herencia, aunque en algunas ocasiones más vale no reclamar algunas.

5 comentarios en “Por la razón o la fuerza; aut consiliis aut ense

  1. Muy bueno!! Desde luego hay mucho en el pasado que uno desearia poder corregir (en el personal y en la historia colectiva), yo creo que las tradiciones son hermosas… pero para recordarlas, no para permacer en ellas privados de libertad de elección, ni acción. Como casi siempre, de acuerdo contigo ;-D

  2. Criada en dictadura, siempre asocié los símbolos patrios a Pinochet y sus boys. Para mi, de niña la razón no tenia que ver con la razón de la ilustración sino con algo más como "o estás de acuerdo con migo o te pego". Qué era el modo en que yo percibía la opresión a esa edad.

  3. Ten en cuenta que yo no hablo ni mucho menos de la razón de la Ilustración, para mí esa es uno de los grandes males de la humanidad, uno de los puntos más bajos de nuestro "progreso" se encuentra en la razón ilustrada. Me refiero a una razón dialógica, más cordial (del corazón), más próxima a la justicia de la misericordia que a la de la espada.

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