La tentación del poder

Pocos hablan de la tentación del poder, de lo que supone combinar los deseos de un mundo mejor posible y verlo hecho realidad. No hablo de la tentación en la que sucumbe la mayoría, que es la de la efectividad, o la eficacia, que es la de un poder basado en la sumisión de otros en favor de un bien para uno mismo o sus amigos. Hablo de la tentación del poder para intentar cambiar las cosas, el poder que te acerca al ideal que persigues; ese del bien común.

No dudo que en 1789 hubiera muchos tentados de ambos tipos; aquellos que veían la oportunidad de una vuelta de la tortilla donde las cosas cambiaran para que nada cambiara; y aquellos otros que desearan fervientemente hacer realidad el lema LEF (Libertad, Igualdad y Fraternidad) en el mundo. Y seguro que entre los Jacobinos había más de estos últimos que de los primeros, pues cuando se sucumbe a la tentación, es mucha la pasión desatada por conseguir el bien común. Es tanta que se puede ir directamente con el lema con tal de conseguirlo.

La rusa también debió de tener ambas formas, como la española, la cubana, la chilena, la nicaragüense… Oportunistas y bien intencionados tentados por la peor forma del mal; el disfrazado de bien.

Y todo esto, ¿a qué viene? Pues a que tengo que agradecer a determinadas personas, que en cualquier caso me siguen pareciendo detestables, el hecho de haberme descubierto tentado, quizás por su propia tentación, pero lo más importante es que me han permitido descubrir que esa tentación siempre «vive arriba», siempre se encuentra a un paso, a la vuelta de una esquina o del rellano de la escalera, en cualquiera de esas situaciones donde nuestra «buena voluntad» siempre encuentra justificación para acomodarse al ejercicio del poder. Ahora la perspectiva me permite darme cuenta con cuanta frecuencia me he visto en esa tesitura.

Un anarquista convencido de que la responsabilidad y la libertad van unidas, que la revolución será personal o no será, que el poder corrompe, debería tener siempre presente que la asunción de puestos de poder en una situación de desigualdad en la toma de responsabilidades conlleva necesariamente la tentación de la eficacia, la tentación de la asunción de responsabilidades sobrevenidas. La comodidad es la baza fundamental de los que se subordinan con facilidad ante los que se responsabilizan con su equivalente opuesta. Y esa comodidad permite que seamos «buenos líderes», tentados por las bondades del ejercicio del poder.

Nunca obtendremos el objetivo deseado por ese camino. El objetivo comunitario de mi visión del anarquismo, la comunidad de personas que se responsabilizan unas de otras y todas por el que sufre («La religión verdadera y perfecta ante Dios, nuestro Padre, consiste en esto: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades y no contaminarse con la corrupción de este mundo.» Carta a Santiago 1, 27), no es nada sin la revolución interior, sin la metanoia. Una transformación  interior que nos permite ser sensibles a esa tentación del poder.

Sólo cuando uno ha caído en el error puede descubrirlo y corregir el rumbo. Primero distancia, aplacar la soberbia del que cree tener la fórmula mágica, y desde entonces reconocer el peligro lo antes posible. La eficacia es como la seguridad, un sentimiento burgués y moderno, que nos ciega ante el peligro de la asunción de responsabilidades que excede al bien comunitario. Por ello la democracia representativa es un fraude, es el mito de la eficacia puesto en marcha por mentes jacobinas. Cada uno lleva su tentación a cuestas.

8 comentarios en “La tentación del poder

  1. Esta vez si que estoy de acuerdo contigo en que la tentación del poder vive arriba, que gran verdad.Y si la democracia representativa es un mito, JC, ¿qué nos queda?Buena reflexión.Y yo que quería de pequeña "mandar", ahora a pesar de que me tienta la idea no tengo ningún 'laboratorio' donde darme el gusto de experimentar el poder mas que mi propia familia, donde se reduce a si cocinar pasta o pollo. Y está claro que aunque las peques se llaman 'royalty', y nos llaman king and queen a nosotros (dado que ellas son 'princesas', claro), en mi casa como digo hemos intentado la monarquía, pasando por la dictadura, y ni nos dejan asumir la presidencia…bueno, ellas oponen su resistencia, claro, pero nosotros aplicamos el 'poder' como padres (pero como son nuestras hijas, lo hacemos por SU BIEN y ya participan en el proceso, pues menudas abogadas nos han salido).

  2. Pues nos queda todo, Silvia. El sistema que tenemos no es el menos malo, es malo y ha traído la pobreza extrema al 50% de la humanidad. El Antiguo Régimen, ese que acabó con la Revolución Francesa era mucho más compasivo que este.Hay que buscar nuevas opciones, pero es urgente una revolución personal, un cambio que permita el cambio a nivel global… lee la próxima entrada porque sigo… si te apetece, y gracias por comentar.

  3. Tengo un amigo que en el fragor del debate (salíamos de marcha y organizábamos debates en los "garitos" :D) nos decía a los que tenía en frente "la ignorancia es atrevida" y me temo que esta ignorante se va a atrever a opinar en esta entrada, que el señor filósofo me perdone ;)Con el paso del tiempo me va quedando menos duda de que este sistema no sólo no funciona si no que es una dictadura encubierta, una dictadura entre algodones pero desde luego la Libertad así con mayúsculas no la asocio a nuestras democracias, donde no tenemos apenas voz y el voto se reduce practicamente a escoger entre caca y pis. Donde se promueve una única vía de pensamiento que yo llamo "pensamiento húnico" mezclando las palabras "único" y "huno" (por eso de que dónde crece no deja crecer a otros pensamientos, como aquello del caballo de Atila). El pensamiento oficial o húnico es aquel que sale en los medios de comunicación, aquel que se promueve desde el govierno, etc. Cuando surge alguna voz fuera de él no se le encarcela ni se le mata como antaño, pero se le repudia socialmente tratándo de loco, radical, desequilibrado, utópico, etc. etc. al interlocutor y si aún así persevera entonces le buscarán algún trapo sucio (una foto en la universidad apoyando al difunto, etc.). El pensamiento húnico también se encarga de que cada vez veamos más reducidas nuestras posibilidades de voto, inventándose porcentajes y números para eliminar a los adversarios. El pensamiento húnico nos inunda de información pero es información basura, spam, las voces que lo ruborizan son acalladas ya sean estas Amnistía Internacional o Manolo el del bombo, siendo eliminadas de las vías mayoritarias de información o reduciendo sus palabras a pequeñas "esquelas" en los periódicos.Ya no recuerdo que significaba democracia, pero en gallego demo significa demonio.Y perdóname que comente como anónima.Un besiño

  4. Aunque anónima creo que sé quien eres galleguiña… y con tu permiso me voy a empoderar (o sea, que voy a hacerme con para mejorar yo) de tu frase "pensamiento húnico" para cuando hable del pensamiento único…Totalmente de acuerdo y agradecido de que comentes.

  5. si se me permite creeo k ya basta de darse la razon en esta entrada… si tan claro esta el tema de combersacion…una revolucion personal o no, creo k no vale de absolutamente nada salvo para satisfaccion propia…y eso en el caso de que sea satisfactorio, y no una cruel condena de rompecavezas y desilusiones, depresion y mas depresion, tanto fuera como dentro de uno (nose si me voy explicando)k vamos a cambiar??al final nuestros hijos por mas educacion k les demos terminaran pensado como les de la gana, igual que lo hicimos nosotros.el mundo se rige por un gion cruel y sadico para con los que son personas, y apenas despreocupado para lo que aceptan el gion, y tribial mente se lamentan incluso sabiendo k no servira de nada.al final… todo que da resumido a poemas como este entre otros muchos del mismo autor y de otros tantos….Amanecer sobre la tumbaEn la playa de la nochemostraba mis ojos a las sirenasque jugaban impunemente con mi penecon el falo que en el lecho malolientedeshacen los sueños y cae la piedradel pensamiento al suelo.

  6. ¿Quién es tan osado como para creerse que está en posesión de la verdad absoluta, esto es, de la formula mágica que garantice lo que usted llama el "bien común"? Y es que señor Juan Cárlos -perdoneme de nuevo que lo trate de austed- dudo mucho que todo que todo aquel que se ufana en tan perniciosa terminología no sea otra cosa que un "oportunista y bien intencionado tentado por la peor forma de mal; el disfrazado de bien.", a lo que yo añado "común". es cierto que la tentación del poder es tan constante e insistente como una pesada melodía compuesta por un músico atrofiado que habitara en nuestra conciencia, ¿quien no a soñado alguna vez erigirse a si mismo líder de una revolución devastadora? pero no se si los años o la derrotas, o la propia consciencia de mi cretinismo, me fueron empujando -al igual que a su hijo aunque él aun no lo sepa- hacia esa filosofía tan oriental y a la vez tan contemporánea del desapego, dándonos cuenta de lo intrascendentes que somos y de lo baladí de las cosas, no ejercitando acción alguna y simplemente "ser" como esos escuálidos ascetas del ganges. ¿no le parece esto una verdadera "metanoia"?

  7. Hola Santiago,Después de echar un ojo -quizás algo apresurado- a tu blog, he decidido dejar mi rastro en esta entrada. Me ha convencido la cita de la Carta a la que aludes; pocas veces se tiene el valor de hacer referencia a textos declaradamente religiosos. Por otro lado, la "revolución interior" de la que hablas está muy en línea con lo que ya Schopenhauer dejó perfilado en los Complementos a su Cuatro Libro de "El mundo como voluntad y representación". En este sentido, la aventura del que aspira a la santidad pasa por un continuo bregar con el mundo, con la cotidianeidad. De este conflicto surge la identidad que, para bien o para mal, forjará el sustrato de nuestras acciones. En fin, no me enrollo más; el tema da para mucho. Sería muy interesante explorar la relación entre poder y cinismo… Un abrazo, y gracias por pasarte por nuestro blog.

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